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W 124 Expedition. Por África con un clásico III. SENEGAL, La resaca del Dakar

Escrito por el 03/03/2014 en Rallys y Raid 4x4, Rutas y viajes

Senegal 103Tras haber atravesado Marruecos, el Sahara Occidental y Mauritania, el jueves 19 de diciembre nos encontramos en la frontera mauritana de Kaédi, listos para montar el coche en una barcaza y cruzar el río Senegal, frontera natural entre los dos países, tras haber pagado los 5000 pelotillos correspondientes para cruzar el coche.

Aunque todavía estamos en Mauritania, aquí las cosas se aprecian diferentes, y junto a la barcaza que va y viene continuamente de un lado al otro del río, podemos ver a unas cuantas mujeres que con el agua hasta las rodillas se asean semidesnudas, con el torso descubierto, a la vez que lavan la ropa o asean a sus hijos más pequeños con total naturalidad.Senegal 07

Esta sencilla situación es un soplo de aire fresco para “el alma”, y ver como la todo poderosa religión no llega a controlar estas ancestrales costumbres anima nuestros adormilados cerebros, bastante faltos de glucosa, ya que ayer no comimos, cenamos unas pocas galletas antes de meternos en los sacos y hoy no hemos desayunado.

Puede parecer extraño el hecho de que a lo largo del viaje fuesen muchas las comidas o cenas que nos saltamos, especialmente por llevar el coche lleno de comida y bebida, sin embargo, son también muchas las diferentes circunstancias que de una manera u otra terminaban consiguiendo que las horas pasasen sin cumplir con dicho trámite. En ocasiones, el estar rodeados de niños (o de mayores), te impide sacar las cajas de comida, tanto por el hecho de no hacer ostentación ante personas que en ocasiones tienen problemas para poder llegar a conseguir comida, como por evitar que se arremolinasen alrededor pidiendo algo.Senegal 02

En otras ocasiones, el deseo de llegar a cierto sitio antes de que caiga la noche y en otras, por llegar tan tarde y cansados a los sitios donde finalmente dormiríamos.

Lo cierto es, que una coca cola light era la única “gasolina” que llevábamos en el cuerpo cuando sobre la barcaza nos dirigíamos a la orilla perteneciente a Senegal.Senegal 13

Tras llegar al otro lado, nos indican que a la izquierda está la aduana, a la que hay que ir primero, para conseguir el passavant del coche, y a la derecha la policía, para los pasaportes.

En una fila de casetas de adobe, en la que había puestos de fruta, artesanía, etc. una de las casetas era la aduana, cuya puerta estaba repleta de mujeres esperando no se muy bien que. Tras un rato, logro acercarme a la puerta y al asomarse el agente y verme me dice que vuelva a las tres… Mientras, nos acercamos a la policía, donde nos dicen que primero hay que pasar por la aduana, les explicamos que nos han dicho que volvamos a las tres y, gracias a un policía, o ayudante, o… uno que se movía como Pedro por su casa por dentro de la caseta de la policía y que hablaba un poco de español, nos van sellando los pasaportes.

Al rato me acerco de nuevo a la aduana para ver si tengo más suerte y al ver al agente fuera, comprobando otro coche, le “ofrezco” los papeles del Mercedes para que me haga también a mí los tramites. Me los coge y me pide el carné de pasaje (Carnet de Passages en Douane (CPD)).Senegal 04

El carné permite importar temporalmente el vehículo garantizando que el coche va a volver a salir del país. En el caso de España el carné de pasaje es expedido en exclusiva por el RACE y para la obtención del documento es necesario presentar un aval bancario por el valor aproximado del vehículo. El valor mínimo es de 2.780 €. Una vez conseguido el aval, este se entrega al RACE, el cual lo custodia hasta la devolución del carné debidamente sellado. Además, la emisión del carné de pasaje tiene un costo aproximado de 230 €. Los bancos también suelen cobrar una cifra cercana a los 100 € por la emisión del aval.

Para recuperar el aval, el carné ha de estar correctamente sellado con los sellos oficiales de entrada y salida de al menos el último país recorrido. Un carné con un sello de entrada pero sin el correspondiente sello de salida implicará la no devolución del aval bancario y por consiguiente la no recuperación del dinero.Senegal 14

Toda esta explicación viene, porque evidentemente nosotros no llevábamos el susodicho carné, y no lo llevábamos porque hay una solución alternativa, que es la de conseguir en cada frontera un passavant, o documento de importación temporal, en la mayoría de las ocasiones para periodos muy cortos de tiempo y que hacen figurar en el pasaporte, por lo que no puedes salir del país si no es con el coche con el que has entrado. Esta es una práctica habitual, que se realiza sin problemas, pero que de alguna manera depende de las ganas de trabajar que tenga el agente de aduanas que te toque… y el que nos tocó no tenía muchas y soltó la palabra mágica que viene de serie con todo funcionario inútil: “Imposible”.

Volvemos a la policía, nos acompaña el que hablaba español, discutimos, le explicamos que solo lo necesitamos para un par de días, que íbamos a Gambia, que… “Imposible”. Que volvamos a Mauritania y entremos por la frontera de Rosso. El policía, que ya nos tenía los pasaportes sellados, nos dice que el jefe de la aduana es el otro y que él no puede hacer nada. Volvemos a insistir al aduanero diciéndole que íbamos hacia Rosso pero que queríamos hacerlo por el norte de Senegal, no por el sur de Mauritania desde donde habíamos llegado, que éramos turistas y queríamos ver cosas, nos comprometemos a pasar por la frontera a ampliar un passavant que nos podía dar el si quisiera, vamos, que nos faltó ponernos de rodillas, hasta que finalmente, nos dijo que se iba a comer y que después veríamos.Senegal 01

Mientras, aprovechamos para cambiar pelotillos, que en la caso de Senegal es el Franco CFA, antiguamente ligado (con cambio fijo), al Franco francés y desde el 1 de enero de 1999 al euro (un euro vale 655,957 francos CFA).

Finalmente, tras volver de comer y dándonos la bronca, nos dio un passavant para 48 horas con la obligación de irnos a Gambia antes de ese periodo.

Cogimos la pista y al llegar al cruce que teníamos que coger, paramos junto a un edificio abandonado y nos comimos unas ensaladas antes de seguir. Ya estábamos en Senegal.Senegal 01

La pista transcurría en dirección oeste paralela al río Senegal e íbamos tan cerca que seguíamos teniendo cobertura telefónica de Mauritania, hasta que llegamos a la carretera nacional, que cogimos dirección a Saint Louis, donde perdimos la cobertura y… los empastes.

Los baches de esta carretera son gigantes y continuos (en adelante comprobaríamos que como los de otras muchas carreteras), y obligaban a ir zigzagueando continuamente y a meterte a menudo en agujeros que parecían bocas de metro.Senegal 19

El Mercedes sigue aguantando casi sin rechistar, y digo casi, porque el ruido de dirección que arrastramos desde Tan Tan, poco a poco va a más y los “crujidos” son cada vez más frecuentes y perceptibles.

Más adelante, empezamos a encontrarnos continuos desvíos que te llevaban por pista debido a las obras, después, nos encontramos con un tramo de carretera ancha, recién asfaltada (todavía no tenía líneas blancas), finalmente, y ya cerca de Dagana, con la carretera terminada… las obras van avanzando desde la capital hacia fuera…

Al llegar a Saint Louis, nos ponemos a buscar hotel y conocemos a Amadou (“Amador” para nosotros), un guía que nos lleva a ver varios hoteles y después nos recomienda un sitio para cenar en el que lo hicimos estupendamente.Senegal 32

El hotel que elegimos fue el Harmattan, en el centro de la ciudad, cerca de todo, con bar y discoteca a sus pies, habitaciones limpias con baño y aire y un precio de 22.000 pelotillos (unos 34 €). Su nombre viene del Harmattan, un viento alisio de África Occidental frío, seco y polvoriento, que sopla al sur del Sahara hacia el golfo de Guinea entre el fin de noviembre y mitad de marzo, levantando a su paso por el desierto finas partículas de polvo que forman una particular bruma, sin embargo, el viento fresco trae alivio al agobiante calor, que es por lo que el Harmattan se ha ganado el apodo de “El Doctor”.Senegal 33

El día 20 nos levantamos sin prisa y descansados, el Harmattan ha cumplido con su función, desayunamos en una patisserie que nos recomienda Amador y nos vamos a hacer fotos callejeando con el coche por el centro de la ciudad.Senegal 35

Saint Louis es una ciudad con un sabor colonial muy parecida en su aspecto a su lejana pariente Nueva Orleáns, que a mi me encantó. Llegados el día anterior de la “oscura” Mauritania, la luz y los colores cobraron de pronto una dimensión cegadora, los alegres vestidos de las mujeres, las pinturas de los cayucos y de muchas de sus tiendas, la música sonando, los pequeños comercios, los restaurantes…Senegal 41

La gente es mucho más alegre y se deja fotografiar con más naturalidad, y eso es algo que me emociona, pues son las gentes, sobre todo, los “paisajes” que más me atraen de África. Mezcla de diferentes etnias, algunas senegalesas son especialmente atractivas, altas, con sus coloridos vestidos entallados y la calidad muscular propia de la raza, lucen especialmente elegantes.

Absorto en estos pensamientos, mientras Jesús conduce, yo me he quitado el cinturón para poder hacer mejor las fotos por la ventana del coche. Estamos parados esperando una maniobra del camión que nos precedía, cuando de repente, se acerca un policía, y nos da la bronca porque no llevo el cinturón abrochado. Delante de nosotros, una furgoneta desvencijada pasa repleta de gente y con algunos de ellos fuera, enganchados a la baca y con los pies en el parachoques. Una vez más, los “blanquitos” pardillos van a caer en una típica corruptela muy de moda en Dakar o Saint Louis.Senegal 78

El policía le pide el carné de conducir a Jesús, y nos dice que son 30.000 pelotillos (unos 45 €), y que o se los pagábamos allí mismo o se quedaba con el carné e íbamos a pagarlos al centro de la ciudad a una comisaría… decidimos pagarle allí mismo pues el resultado iba a ser el mismo pero de esta manera ahorrábamos tiempo… no sería la única experiencia de este tipo….

Salimos de Saint Louis más cabreados que un mono dirección al Lago Rosa. Según nos vamos acercando a la capital el tráfico es cada vez más denso, aunque por suerte, la carretera está en buen estado a lo largo de todo el camino.Senegal 74

Finalmente llegamos a Niaga, un pequeño pueblo de unos 500 habitantes en la zona sur del Lago Rosa, cuya subsistencia se basa en al extracción de sal del lago y que es el núcleo habitado más cercano a la zona donde terminaba el Dakar.

Nosotros habíamos conseguido nuestro objetivo principal, el Lac Retba (Lago Rosa), y aunque el coche, que había aguantado perfectamente, “explotase” en ese momento, nuestro viaje ya habría sido un éxito, aunque realmente teníamos más objetivos en el horizonte…

En un día dominado por el Harmattan, nos hicimos las fotos de rigor en el lugar donde se instalaba la meta del Rally Paris-Dakar junto a un lago que, como en la mayoría de ocasiones, distaba mucho de estar rosa, pero que a nosotros nos daba lo mismo, estábamos allí. Senegal 102

El Lago Rosa tiene una enorme concentración de sal, unos 350 gr./kg., alrededor de 10 veces más que la del océano, lo que hace que sea comparado en ocasiones con el Mar Muerto, ya que debido a tan alta densidad, flotas en sus aguas aún cuando no sepas nadar. El tono rosáceo que adquieren sus aguas es debido a una cianobacteria que segrega un pigmento de color rojo para resistir la enorme concentración de sal del lago. Los días de vientos fuertes, la evaporación del agua crece, con lo que la concentración de sal aumenta y las cianobacterias segregan más cantidad de pigmento rojo para combatir ese aumento de la salinidad; si añadimos una alta temperatura y un cielo soleado, las posibilidades de ver el lago con su famoso tono rosáceo son más altas.Senegal 100

Hoy en día apenas hay rastro del Rally Paris-Dakar en los alrededores, más allá de que las dunas junto al lago siguen estando allí, y algún puesto de souvenirs a lo largo de la carretera que nos ha traído hasta Niaga. No ocurre lo mismo en la mente de los habitantes de la región, que al ver nuestro coche lleno de pegatinas se acercan a preguntar “¿rally, rally?”, más como una plegaria que como una pregunta, esperando una respuesta  positiva en el deseo de que aquello se vuelva a llenar de extranjeros que traigan negocio, y dinero, a la zona.Senegal 101

Ocurre lo mismo con los albergues y hoteles de alrededor, de los que es fácil localizar una docena en un radio de un Km. la mayoría cerrados, y los que están abiertos, sin clientes. En primer lugar preguntamos en el Niwa, donde al preguntar el precio nos dicen que 50.000 pelotillos (unos 75 €), les decimos que no y al hacer ademán de irnos, nos bajan directamente a 10.000… Entramos a ver las instalaciones que están muy bien, pero no tienen agua caliente, aunque se ofrecen a calentárnosla en baldes cuando lo deseemos. Visto lo visto, a pesar de todo les decimos que no, que íbamos a mirar… dando una vuelta por los alrededores, entramos en otro con muy buena pinta en el que se encuentran dos chicos y tres chicas, todos ellos con muy pocas ganas de trabajar, casi a regañadientes nos enseñan una habitación y no se “apean” ni un poco del precio inicial (unos 50 €), por lo que nos vamos. Finalmente, nos recomiendan el Campement du Lac (Chez Salim), posiblemente el más completo de los alrededores y sin duda el mejor mantenido, con tienda de artesanía, bar, alquiler de quads, jardines perfectamente cuidados, estupenda piscina… en el que se estaba en la misma gloria.Senegal 112

Tan bien se estaba que pasamos de visitar Dakar y su caótico tráfico y nos hicimos una comida-merienda-cena en la cabaña-habitación, seguida de su correspondiente siesta y ya anocheciendo, de unas cervezas en la terraza panorámica que nos dejaron nuevos antes de volvernos a acostar.

El sábado 21 hicimos unas cuantas fotos del hotel, desayunamos y nos dirigimos a las cercanas y famosas dunas para recoger arena y traérnosla de recuerdo. Después, salimos con intención de llegar a la frontera de Gambia. Para salir de Niaga y coger la carretera nacional que nos llevaría hacia el sur hay que pasar muy cerca de Dakar, donde pudimos comprobar en nuestras carnes el tremendo y continuo atasco que sufren estas carreteras.Senegal 126

Pasado Bargny giramos a la derecha en dirección a Mbour, con un tráfico muy denso, por lo que nos llevó dos horas; el mismo tiempo que nos llevó desde Mbour a Kaolak, ya con menos tráfico pero con la carretera destrozada desde Fatick. Todos los coches intentábamos esquivarlos según nos parecía, de manera que había veces en que un coche te iba adelantando por el arcén de la izquierda mientras tú esquivabas un camión que venía de frente por tu carril y te pasabas al suyo… a veces ibas por las pistas paralelas a la carretera, otras con medio coche dentro de la carretera y el otro medio fuera rozando la vegetación… muchas veces coincidías en la carretera con un coche que salía del arcén de un lado mientras tu salías del otro arcén y delante se ponía el que daba más gas… después de haberse comido otros cuanto baches de los que te “hundías” dentro…echábamos de menos las pistas de Mauritania…Senegal 133

También fueron dos horas lo que nos llevó llegar desde Kaolak a la frontera de Karang, primero por una carretera recién construida y finalmente por una pista regular… mucho mejor que la carretera de Fatick a Kaolack.

Senegal no es un país que destaque por una gran concentración de animales salvajes, como sucede en otros países del África más oriental, sin embargo, a lo largo del camino, ya hemos tenido unos cuantos contactos con la fauna más representativa del país, como monos de diferentes tipos, especialmente cuando pasamos cerca de zonas boscosas o con el jabalí facócero o berrugoso, que se te puede cruzar en la carretera en cualquier momento, como anécdota, decir que Pumba, el jabalí de la película El Rey León es en realidad un facócero.Senegal 139

Lo que si se puede ver en grandes cantidades, especialmente en zonas de sabana donde el agua escasea es el impresionante Baobab, de los que hay ejemplares que pueden llegar a medir hasta quince metros de altura y tener un tronco de hasta 20 metros de circunferencia.

Según una leyenda, los dioses plantaron el árbol del revés, con las raíces hacia el cielo y esa misma mitología hace que en muchos lugares sea considerado un árbol sagrado. A su sombra, Amadou Bamba tuvo la revelación divina que le llevó a fundar la ciudad de Touba, donde se encuentra la mezquita más grande de Senegal, una especie de Vaticano en el interior de Senegal donde no se puede fumar ni beber alcohol, y donde cada año, medio millón de murides, la orden sufí más influyente de las cuatro existentes en el Islam senegalés y gambiano, acuden en peregrinación.Senegal 132

Tras llegar a la tumultuosa frontera de Karang, salir con el pasaporte sellado de los puestos senegaleses no supone ningún problema, más allá de quitarte de encima a la marea de chicas (en su mayoría), que intentan venderte bolsas de frutos secos y chicos que quieren cambiarte dinero. Al cruzar la acera y llegar a los puestos fronterizos gambianos es donde empieza de nuevo el “cachondeo”, pero esto ya, lo deberás de leer en el próximo artículo.

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