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W 124 Expedition. Por África con un clásico y V. EL REGRESO

Escrito por el 08/05/2014 en Rallys y Raid 4x4, Rutas y viajes

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Tras un par de días de relajación en Gambia y tras haber recorrido Marruecos, el Sahara Occidental, Mauritania y Senegal, Jesús y yo hemos decidido que “pasamos” de seguir viajando hacia el sur y que realizaremos el viaje de regreso con más calma y visitando lugares que nos habíamos dejado sin ver durante el viaje de ida.

Es martes 24 de diciembre cuando decidimos dejar atrás la tierra de Kunta Kinte. Kunta Kinte era el protagonista de una serie de televisión basada en la obra del autor afroamericano Alex Haley y llamada “Raíces”. La novela, basada en otro libro, llamado “El Africano”, de Harold Courlander, sitúa a su antepasado en Gambia, consiguiendo en aquellos años un importante aumento del turismo de afroamericanos interesados en conocer el proceso del comercio de esclavos que tanto se dio en esta zona de África.05 W124 Expedition El regreso 001

Kunta Kinte nació en el 1750, siendo el primogénito de los cuatro hijos de Omoro y Binta Kebba. Era musulmán de la etnia Mandinga y vivió en la aldea de Juffure, a escasos 25 Km. de la población de Barra, al norte del río Gambia.

Nos levantamos a las cinco de la mañana, y a las cinco y media ya estábamos en el coche con la intención de llegar al puerto de Banjul y coger el primer ferry. Al llegar, y entre el revuelo de bastante gente, nos dicen que el ferry está roto, que no saben si lo arreglarán hoy… sacamos el mapa de carreteras y vemos que a unos 200 km. al este, junto a Soma, está la Transgambiana, la carretera que lleva hacia el norte, a  la frontera de Farafeni. También hay que cruzar el río en un ferry, pero nos dicen que allí funcionan sin problemas.05 W124 Expedition El regreso 004

Toda la carretera es buena, y como es temprano apenas hay tráfico, el único escollo son los controles militares, en los que los militares se mosquean porque no hablamos bien ingles, dándonos en varias ocasiones una charla-rapapolvos en la que nos explicaban que el inglés era una lengua universal y que como era posible que no lo hablásemos perfectamente. Queríamos salir de Gambia ya, por lo que las gilipolleces de los soldados las íbamos echando al saco de las gilipolleces (que por cierto, cada vez pesaba más), y finalmente, sin contratiempos, llegamos a Yelitenda, la orilla sur del río Gambia y donde deberíamos de coger el ferry.05 W124 Expedition El regreso 007

El pasaje del ferry nos cuesta el equivalente a 2,20 € y al acercarnos a la orilla vemos como hay tres ferrys, dos de ellos yendo y viniendo continuamente, sin duda este era un paso mucho mejor que el de Barra-Banjul.

Esperando nuestro turno conocimos a un gambiano (no recuerdo el nombre), que vendía toallas y que hablaba perfectamente español. Nos contó que el ya había pasado varios años en España donde había llegado en un cayuco, y sus aventuras y desventuras cuando, sin papeles, intentaba convencer a la policía de que era asturiano; con mucha gracia nos contaba como, negro como el carbón y sin papeles, a la policía le costaba “un poco” creérselo, aunque les hacía gracia y las más de las veces le dejaban seguir.05 W124 Expedition El regreso 006

Tras salir del ferry, llegamos a la frontera de Farafenni, que cruzamos razonablemente rápido y sin mayores problemas. Hay que aclarar, para quién no lo sepa, los conceptos de rápido o lento, que en África funcionan y tienen un significado totalmente diferente que en Europa. Por ello, un trámite que aquí pasaríamos rápidamente en 15 minutos, allí lo pasaremos igual de rápidamente en poco más de una hora. Es el “african time”, con el que yo me siento particularmente cómodo y que no me molesta lo más mínimo. Sin embargo, también he de aclarar la diferencia entre el “african time” y la incompetencia, que aunque a veces vayan de la mano, son cosas diferentes y con las que yo me sigo cabreando como un mono (es evidente que me queda mucho por aprender, por suerte), y digo esto porque aunque esta en particular la habíamos pasado rápido, en general, las fronteras parecen ser el destino de los funcionarios más inútiles.05 W124 Expedition El regreso 009

Lo cierto es que estábamos de nuevo en Senegal y a la salida de Farafenni paramos a cambiar pelotillos; vimos un grupo de chicos, les preguntamos y nos dijeron que esperáramos, me ofrecen asiento y un té, una mujer desenreda el pelo de una niña, el ambiente es agradable y relajado. Noto como a lo largo de los años, de los viajes, a lo largo de este mismo viaje, cada vez me he ido sintiendo más a gusto sentado en un tronco, en el suelo, rodeado de estas gentes que no tienen casi nada y por las que sin embargo, buena parte de la lástima que pudiese sentir por su falta de recursos tiempo a, ha ido evolucionando hacia una sincera admiración y “envidia” por lo que si tienen, como paciencia, tiempo y una alegría y felicidad en sus miradas que echo profundamente de menos cuando me encuentro en mi “civilizada y avanzada” Europa.05 W124 Expedition El regreso 002

Se me ha ido pasando ese “miedo occidental” hacia el negro que te va a quitar la cartera, que te va a robar, y con la única salvedad de tomar las más básicas precauciones en los sitios turísticos, donde los buscavidas (que en absoluto son peores que los que pululan por los rastros, mercados y zonas turísticas de nuestras ciudades), intentarán sacarte unas monedas o venderte cualquier cosa, el trato con la población es en más del 99% de las ocasiones agradable y enriquecedor.

En esto estoy, cuando llega el “agente de cambio”, nos damos la mano y me pregunta cuanto quiero cambiar, se lo digo, saca su teléfono y en la calculadora escribe un cambio “casi” bueno. Le digo que no, le quito el teléfono de las manos y escribo “mi cambio”, a lo que él se niega y con una sonrisa en la cara me dice que es la comisión por haberme traído el cambio hasta donde yo estaba… nos miramos y no podemos, ni el ni yo, contener la sonrisa, chocamos las manos mientras yo le digo “OK” y el resto de chicos se ríe de manera sincera y relajada. Se sentían cómodos con el piel pálida que había acudido a ellos y realmente, me hubiese quedado un rato más allí echando un té.05 W124 Expedition El regreso 011

Pero había que continuar, y lo hicimos dirección Kaolak. Paramos a comer protegidos por la sombra de un imponente baobab, son las 4,30 de la tarde y todavía no hemos decidido que vamos a hacer hoy, demostrando que hemos depurado hasta límites insospechados nuestra técnica de no hacer planes de ningún tipo.05 W124 Expedition El regreso 013

Tras pasar Diourbel enfilamos hacia Thies, en las inmediaciones de Dakar, y como ya ocurriera en la bajada, el tráfico se va haciendo más denso por momentos. Paramos a tomar un té en Bambey que aparentemente se encontraba en fiestas y continuamos nuestro camino, habiendo decidido ya que seguiríamos hacia Saint Louis, en lugar de quedarnos en Dakar o en el Lago Rosa, como habíamos valorado anteriormente.

En la carretera por la que vamos hay unos badenes al llegar, atravesar y salir de las poblaciones que en España se llamarían “Picos” y en Francia “Colls”; no exagero, reducías hasta quedarte a menos de 20 Km./h. y el coche “subía” y “bajaba” el badén apuntando claramente hacia arriba y hacia abajo… Pues bien, como la carretera era bastante buena y permitía llevar un buen ritmo y ya se había hecho de noche, de repente, me comí uno a más de 90 Km./h.

Tras hundirse la suspensión delantera a tope y arrastrar los bajos de manera salvaje, el coche salió volando (literalmente).

–“Que lástima, menos mal que ya vamos de vuelta y que el viaje está “hecho”, lo único, ahora, a ver como conseguimos una grúa aquí”

Todo eso y algo más, me dio tiempo a pensar mientras volábamos, cuando en la más absoluta oscuridad, notamos como el coche cae totalmente recto, apoyando en las cuatro ruedas a la vez, hace tope de los cuatro amortiguadores, bota sin llegar a despegarse del suelo y sigue con absoluta normalidad.

Miro a Jesús y le digo que voy a salirme de la carretera para comprobar daños; en una zona de arcén ancho, dentro del mismo pueblo, me salgo, y sin parar giro la dirección totalmente a la derecha, la giro totalmente a la izquierda… y no notamos nada. Le pregunto -¿paro y miramos?, y Jesús me dice -“sigue”… y seguimos. Ni una vibración, ni un desequilibrio… todo seguía con absoluta normalidad. Desde aquel momento ya se oficializó el nombre del coche: “el puto Mercedes” y se me confirmó por enésima vez, que el viaje iba a terminar gracias al blindaje que nos habían construido en Bumar Xtreme… la de cañas que le debo a Andrés.

Alrededor de las nueve de la noche llegamos a Saint Louis, nos fuimos directamente al Harmattan, el hotel que habíamos cogido a la bajada, y tras dejar los bártulos en la misma habitación que la otra vez, nos fuimos a cenar estupendamente bien a un pequeño y acogedor restaurante con una corta pero exquisita carta y después, de nuevo en el bar del hotel, nos tomamos un Gin Tonic mientras disfrutábamos del ir y venir de la camarera.05 W124 Expedition El regreso 015

Es Nochebuena y estamos realmente bien, tan solo nos preocupa un poco el escollo que supone Mauritania y sus fronteras, aunque pensamos que ya de vuelta hacía “arriba”, los tramites serán más sencillos, como había sucedido con la frontera Gambia-Senegal.

Cansados pero tranquilos y relajados, nos fuimos a dormir.

Es 25 de diciembre, zum-zum-zum, tras levantarnos nos fuimos a desayunar al restaurante donde habíamos cenado la vez anterior, yo compro algún recuerdo de artesanía senegalesa y tras cargar el coche nos vamos.05 W124 Expedition El regreso 017

Al llegar a una rotonda, el destarta-mini-bus que va delante de nosotros entra en la rotonda y para en el carril de la izquierda, nosotros hacemos lo mismo pero en el de la derecha, justo al lado del bus, al ver que había un guardia dando paso. Al vernos, el policía viene hacia nosotros y nos pregunta que qué hacemos, que paremos más adelante. No entendemos nada, no hemos hecho nada más que parar en el sitio más apropiado, igual que el bus de nuestra izquierda a esperar que nos de paso.

Paramos, le pide el carné a Jesús y nos suelta la misma cantinela que la vez anterior, que o le pagábamos la multa o se quedaba con el carné hasta que volviésemos de pagarla en no se que comisaría… era la segunda vez que nos multaban por lo mismo, por no hacer nada…05 W124 Expedition El regreso 018

Tanto Jesús como yo esperamos que el agente tenga bien enmarcado el carné, porque en esta ocasión pasamos de pagarle la multa. Nueva lección aprendida, los policías de Dakar y Saint Louis son unos golfos a la caza del turista, al que “atracan” sin ningún tipo de vergüenza y con todo el descaro del mundo… lo más cachondo es ver como mientras estábamos parados, los coches hacían la rotonda por la izquierda, en sentido contrario y, evidentemente, no pasaba nada.

Cabreo con el “chorizo de uniforme” aparte, lo cierto es que Saint Louis me sigue pareciendo un lugar muy atractivo, y me imagino estando aquí con un poco más de tiempo, recorriendo la ciudad en un carro tirado por caballos para hacerte una idea global de cómo es y tomar una cervecita al atardecer en el Harmattan… Hummmm, me gusta.05 W124 Expedition El regreso 020

La verdad es que mientras otros países de su entorno vegetan (Mauritania es uno de ellos), Senegal, con todos sus problemas crónicos (y un índice de esperanza de vida de 55 años), avanza paso a paso y ofrece al viajero múltiples motivos para visitarlo.

Seguimos hacia el norte, a la frontera de Diama, situada en una presa sobre el delta del río Senegal, que continúa por la pista que cruza el Parque Nacional de Diawling hacia Rosso. Este parque es conocido por tener más de 220 especies de aves identificadas, incluyendo pelícanos, cigüeñas negras, y flamencos, además de por sus peces. También es fácil ver primates, jabalíes, burros salvajes, cabras y bueyes de todo tipo.

Al llegar a la frontera, los trámites de salida de Senegal se desarrollan sin problemas y con rapidez salvo por los 10 € que nos cobran por sellar los pasaportes y 4000 CF por abrirnos la barrera. Al llegar a los puestos mauritanos, sorprendentemente, también. Sacamos el passavant (10 €), nos sellan los pasaportes, pagamos 500 Ouguillas de no se que cosa… no podía ser, ya podíamos irnos al coche y continuar ¿Qué estaba pasando?… que faltaba el que levantaba la barrera, que nos dice que aparquemos, que va a mirar el coche… ya decía yo….05 W124 Expedition El regreso 022

Le enseñamos el maletero que miró por encima con desgana, nos pide que abramos las puertas de atrás y se lanza directo a la nevera. Sin mediar palabra se pone a sacar las latas de cerveza que quedaban dentro (unas 18-20), y un par de botellas de vino y… yo no me había dado cuenta de que mi “saco de las gilipolleces” estaba a punto de reventar, de que a mi vaso, tan solo le faltaba una gota para colmarse, y estallé.

Me cagué en todo lo cagable, realmente estaba hasta las narices de que fuesen los policías, los aduaneros, los gendarmes, los más ladrones y corruptos de cuantas personas nos habíamos ido encontrando en nuestro camino. Ya habíamos pagado 60 € al entrar por primera vez en Mauritania para sobornar al chorizo de uniforme que nos tocó cuando entramos al país, y ahora estaba viendo como nos iban a hacer lo mismo.

Estaba dispuesto a lo que fuera, y le fui a quitar una lata al gendarme con intención de abrirla y tirarla; si no las podía pasar, ellos no se las iban a quedar, por suerte, no recuerdo si Jesús, o alguno más que andaba por allí, me retuvo y lo impidió, porque la podía haber armado más gorda, en cualquier caso, después de tener unos cuantos gritos con ellos, me quitaron el passavant y las llaves del coche.05 W124 Expedition El regreso 023

Tras entrar en un cuarto donde “lo” que aparentaba ser un agente estaba tirado sobre un colchón de goma espuma, viendo una vieja televisión, cuya base estaba llena de zapatos y chanclas de todo tipo, me dicen que tengo que esperar a que venga el jefe, que me van a poner una buena multa.

Mientras, por allí a aparecido un “abogado”, que con unas pocas palabras de español se afana en decirme que estoy metido en un buen problema y que hay que esperar. Al llegar el jefe, me meten en su despacho y me da una bronca de tres pares…, me cuenta que eso es la República Islámica de Mauritania, que el alcohol está prohibido, que había cometido no se cuantos delitos y que o pagaba una multa de 1000 € o me llevaban al tribunal, tras lo cual, me manda a la puta calle sin dejar que abra la boca.

El “abogado” viene a tranquilizarme y decirme que esas cosas “se pueden arreglar” y mientras, ha llegado una pareja de españoles que van en bicicleta y que han contratado los servicios de un senegalés para atravesar Saint Louis, y posteriormente Dakar, la única manera (me dicen), de librarse de los policías de estos grandes núcleos que se dedican a “sablear” turistas. ¿No me digas?, pensaba yo.05 W124 Expedition El regreso 024

Lo cierto es que el guía senegalés, hablaba un español perfecto y me lo “agencié” de interprete, pedimos hablar con el jefe para poder explicarme y este se mantiene en sus trece. Yo le digo al intérprete que no tenemos pasta, que ni 1000 ni 500, que vamos al tribunal o donde se le ponga en las narices. Otra vez a la p… calle. El abogado me dice que es posible que él lo pueda arreglar, que cuanto podemos pagar, yo le digo que nada, y ya “cediendo” le digo que máximo 100 €, él me contesta que cobra otros 50 € a lo que le digo que no, que no tenemos, y me dice que espere que va a ver que se puede hacer.

Al volver, me dice que está todo solucionado y que todo se quedará en 50 € para el jefe y los 50 € para él. Volvemos al cuarto del jefe, yo me disculpo, le digo que me he puesto nervioso, que no sabía lo del alcohol en Mauritania, que en la frontera de Marruecos nos lo habían dejado pasar, que tal, que cual… Él, tenía preparados varios libros para leerme no se cuantos artículos de no se que código, me sigue bronqueando, llama al agente con el que me había enfrentado al principio, me disculpo con él y finalmente, el jefe me dice que no quiere dinero, que me vaya a…, nos devuelven el passavant, las llaves, salimos fuera, le pagamos los 50 € al “abogado” y nos vamos sin 50 € y sin cervezas… Es más largo, pero para no aburrir…05 W124 Expedition El regreso 025

De nuevo estábamos en Mauritania y nuestro objetivo era salir de allí cuanto antes. Sin duda, Mauritania puede ser un destino perfecto para la practica del 4×4, con los adecuados guías que preparen los campamentos estratégicamente en el medio de la nada, te vas a hartar de pistas, dunas, ríos de arena… y teniendo reserva en alguno de los “cuatro” establecimientos hoteleros decentes que hay en el país, podrás incluso, dormir bien algunas noches, pero salvo esta circunstancia, es imposible hacer turismo, tal y como lo entendería un turista, y muy difícil viajar, por un país en el que la industria prácticamente no existe, la ganadería y la agricultura son de subsistencia y que, aunque es rica en pesca, no dispone de los recursos adecuados para explotarla.

Hace unos años, justo cuando el turismo a pequeña escala empezaba a expandirse por todo el territorio y una red de camping, albergues y pequeños hoteles florecía creando puestos de trabajo y llevando una cierta esperanza de vida a lugares donde antes solo había arena, unas cuantas cabras y algún camello, llegó el secuestro de los españoles, lo que motivó que el turismo cayera en picado y aún hoy, puedes contar con los “dedos de una oreja” los turistas con los que te cruzas mientras atraviesas el país. Turistas que en la mayoría de los casos van de paso hacia Senegal, Mali o más abajo.05 W124 Expedition El regreso 031

La corrupción de los agentes en sus fronteras no es una circunstancia que ayude especialmente a que las cosas mejoren. Conozco gente a la que le ha ido maravillosamente bien en sus estancias mauritanas, y así lo cuentan. Yo, he entrado tres veces en el país. Y las tres veces me ha ido parecido, y así lo cuento…

Tras entrar en la pista, pronto nos encontramos con un primer control en el que hay que pagar para atravesar el parque, otros 5000 pelotillos. La pista mola, aunque imaginársela en época de lluvias da escalofríos. A ratos interesa más ir por la pequeña pista lateral que por la principal, al estar muy dura y rota.

Paramos un momento a hacer algunas fotos de animales y de repente oigo a mi espalda una voz grave y gutural, “cadó, cadó” (cadeau=regalo), al girarme, veo a unos cuantos hombres bajo la umbría de un árbol exigiéndome, más que pidiéndome, que les diese algo.05 W124 Expedition El regreso 029

Dentro del parque hay diferentes tribus asentadas, como wolofs, moros y peuls que por lo que se ve, por una parte han mantenido sus ancestrales costumbres, pero por otra, también han aprendido a ver en el blanco una oportunidad de obtener algún beneficio.

Llegamos a otro control y el guardia nos revisa el coche, abrimos una caja en la que llevamos camisetas varias y le regalamos un par de ellas. De la caseta sale otro con un importante flemón en el carrillo izquierdo y nos pregunta si tenemos algo para el dolor, le doy dos blister de Tramadol y claras indicaciones para que no se pase con él y continuamos pisteando.

A lo largo del camino nos encontramos con varios puntos en los que pescadores están secando pescado y en los que podemos fotografiar diferentes tipos de aves a distancias realmente cortas; más adelante, cuando llevamos algo menos de la distancia de la pista, llegamos a otro control en el que nos preguntan si vamos a Rosso, les decimos que si, que primero a Rosso y después a Nouatchott, y nos indican que si queremos ir a Nouatchott podemos coger la pista de la izquierda.05 W124 Expedition El regreso 039

Cogemos la pista, igual de mala que la que traíamos pero que pronto se convierte en una ancha pista lista para ser asfaltada y, podo después, la encontramos ya perfectamente asfaltada, llevándonos directamente a la N2, bastantes Km. al norte de Rosso, con lo que nos habíamos ahorrado unos buenos Km. de pista mala y de Km. totales.

Al llegar a la N2 giramos a la izquierda dirección Nouatchott y empezamos con la cantinela de continuos controles, si bien, a diferencia del viaje de bajada, ahora ya los teníamos grabados en el GPS, por lo que sabíamos con antelación donde nos los íbamos a encontrar y al llegar ya teníamos preparada la famosa ficha y la cara de turista despistado.

Al llegar al caótico Nouatchott sacamos dinero de un cajero, repostamos, nos tomamos unas ensaladas y llamamos a Toni, nuestro contacto en Nouadhibou al no encontrarse allí ni Alfredo ni Carlos, en cuya casa dormiríamos, son ya cerca de las ocho de la tarde, pero pasamos de quedarnos en Nouatchott y vamos a intentar llegar a Nouadhibou para al día siguiente entrar por la mañana en Marruecos.05 W124 Expedition El regreso 053

Con los controles y un par de zonas peligrosas de la carretera grabados en el GPS, el poco tráfico nos permite tirar de las luces de led durante largos ratos, lo que nos permite mantener un ritmo alto de viaje manteniendo el cansancio visual controlado. Se que ya lo he dicho, pero de nuevo, la parrilla de Heretic Studio en estas circunstancias evita que un viaje cansado sea un viaje agotador.

Finalmente llegamos a Nouadhibou a las 12, 30 de la noche, y tras pasar por el FC Nouadhibou, el restaurante de Toni, para saludarle, nos fuimos al apartamento de Alfredo y Carlos, cenamos algo y nos acostamos. Había sido un día muuuuyyyy largo; nos habíamos levantado en Saint Louis Senegal, donde un policía nos multó, me habían detenido en la frontera donde echamos varias horas, habíamos a travesado Nouatchott y nos habíamos hecho Mauritania entera de sur a norte, por hoy ya estaba bien.05 W124 Expedition El regreso 051

Tras levantarnos y desayunar, el jueves 26 nos dirigimos directamente a la frontera, salimos bastante rápido de Mauritania, atravesamos tierra de nadie, cumplimos con el papeleo marroquí y… a esperar. Resulta que ahora en esta frontera han instalado un scanner, y porque aún no lo tienen “de la mano”, o vaya ud. a saber porqué, el caso es que la caravana de camiones tenía varios cientos de metros dentro de tierra de nadie. Por suerte los coches hacíamos cola aparte y como habíamos llegado pronto, no teníamos más que tres o cuatro delante de nosotros. Por fin, en un par de horas, pasamos el scanner y pudimos salir de la frontera.

Paramos en la gasolinera que hay allí mismo, repostamos mucho más barato que los días anteriores (Marruecos, y especialmente la zona del Sahara, es donde más barato hemos encontrado el gasoil de todo el viaje), nos hacemos unos bocatas y nos tomamos unos estupendos cafés spresso en el nuevo bar que han abierto antes de continuar viaje. ¡Ya estábamos en casa!, porque sin duda, después de lo visto y vivido durante las dos semanas anteriores, Marruecos es la civilización, tal y como escribí en el capítulo dedicado a este país.

Según avanzamos, la noche va cayendo sobre nosotros, regalándonos una puesta de sol espectacular que nos hace detenernos cada pocos minutos para hacer fotos. Ya bien anochecido, alcanzamos el Trópico de Cáncer, donde de nuevo paramos a hacernos unas fotos con nuestras súper luces descubriendo, que en el lapso de tiempo que había pasado desde nuestra anterior visita, habían colocado unos carteles en la carretera indicando la localización del punto.05 W124 Expedition El regreso 063

Finalmente, llegamos a Dakhla y nos dirigimos al Hotel Bougouffa, donde nos habíamos alojado a la bajada. Tras coger habitación, nos fuimos a comer unos pescados a un local de al lado y tras un té nos fuimos a la cama.

El viernes 27 nos levantamos, desayunamos en el hotel y nos fuimos a buscar un banco u oficina de cambio para cambiar las ouguiyas mauritanas, descubriendo que no las quieren en ninguna parte, son igual de mierda que el resto y si no las cambias en la misma frontera “te las comes”, como nos pasó a nosotros.

Salimos de Dakhla con intención de llegar a Sidi Akhfenir y coger habitación en La Corbina de Plata, un albergue francés, regentado por un francés (Paul Italiano), con cocina francesa. Ciertamente el albergue no tiene nada de especial comparado con otros muchos similares, pero el punto diferenciador viene de su acogedor salón, donde al atardecer suelen ofrecerte todo tipo de aperitivos y espirituosos en un relajado ambiente en el que los clientes se conocen y luego se pasa a cenar a las dos grandes mesas redondas, donde la cocina francesa bien preparada y basada en el estupendo pescado de la zona, acompañada de vinos rosados y tintos ponen un estupendo broche a la jornada… pero al llegar estaba cerrado, no habrían hasta el día siguiente, 28 de diciembre, la inocentada nos la habían gastado un día antes y después de 700 Km. y ya de noche cerrada nos quedamos con un palmo de narices.05 W124 Expedition El regreso 078

Continuamos por la calle principal del pueblo y ya casi saliendo vimos el Hotel Sahara Beach, un tres estrellas nuevo e impersonal, comparable a cualquier hotel moderno de cualquier cadena hotelera europea y de su misma categoría, que estaba limpio, bien mantenido y donde el cocinero se esmeró en darnos de cenar estupendamente en un salón, de nuevo comparable al salón de cualquier buen hotel europeo, sin duda un buen descubrimiento para cuando volvamos a caer por esta zona.05 W124 Expedition El regreso 095

El sábado 28 de diciembre, nos levantamos, nos pegamos un buen desayuno y salimos en dirección a Sidi Ifni, todavía nos encontramos con varios controles y en uno de ellos, vemos que sale una pista a la izquierda, hacia la playa, donde a lo lejos vemos un barco varado, le preguntamos al policía si podemos pasar y nos dice que si, pero que no nos quedemos a dormir, le decimos que no, que solo será un rato y bajamos “hasta la cocina”. Tan hasta la playa nos metimos que no faltó mucho para que nos quedásemos empanzados, dejando una huella en la arena de la playa, algo más que profunda, de nuevo los bloqueos nos habían vuelto a salvar, amo este coche.05 W124 Expedition El regreso 091

Tras llegar a Guelmin enfilamos la carretera que lleva a Sidi Ifni, una carretera de montaña, llena de curvas de la que hubiese dicho que es divertida en cualquier ocasión, pero que viniendo de las eternas rectas del Sahara me pareció aún más divertida y bonita.

Sidi Ifni siempre ha tenido un significado especial para mí, tanto porque mi padre participó en el primer salto de guerra de la Brigada Paracaidista durante la Guerra de Ifni, como por el hecho de que yo también soy paracaidista y he repetido miles de veces una de las famosas frases del ideario paracaidista: “En Ifni se abrió el libro de nuestra historia, no escatimaré mi sangre para escribir en él páginas de gloria”

Por ello, y como homenaje a mi padre y a la unidad de la que tan orgulloso me siento de pertenecer (un paracaidista lo es hasta la muerte), escribo los siguientes párrafos, no sin antes disculparme ante todos aquellos a los que estos temas les sean indiferentes.05 W124 Expedition El regreso 114

Empiezo con un párrafo publicado en la prensa hace ya bastantes años y que relata un hecho en buena parte responsable de que yo haya nacido:

“Marciano Fernández Mayoral (mi padre), siempre subía de los últimos al avión pues era de los primeros en saltar (pesaba poco). Aquel 8 de mayo de 1957, los dos bancos corridos abatibles de siete plazas a ambos costados de la cabina de pasaje y carga estaban al completo. En el último instante, esa porción infinitesimal de tiempo que a veces separa la vida de la muerte, el comandante de tiradores Agustín Fernández Escuín solicitó ocupar plaza con el objeto de trasladarse a Tiliuin junto a las tropas bajo su mando. Y sustituyó a Marciano en su asiento… cambiando su prevista tercera dimensión, altura sobre tierra, por la cuarta: el tiempo que separa el presente del ayer y del mañana, como una medida más de nuestro paso por el planeta Tierra”.

Tras incendiarse un motor, perdieron altura y finalmente se estrellaron, muriendo casi todos.05 W124 Expedition El regreso 115

En los años cincuenta, Ifni era una de las posesiones españolas en África, la provincia número 51 del estado español, para ser exactos; las poblaciones españolas y autóctona convivían pacíficamente hasta el punto de que había compromisos por parte del gobierno español de no hacer ningún tipo de proselitismo religioso, respetando e incluso construyendo mezquitas para la población musulmana.

En aquellas fechas, el Ejército de Liberación Marroquí, que había participado en la independencia contra los franceses, se integra en el Ejército Real, a excepción de los grupos más extremistas que se negaron. Por ello, el entonces Gobierno de Rabat decidió enviarlos al sur para potenciar las reivindicaciones territoriales de Mohamed V.

En un principio, las actividades terroristas y guerrilleras tienen como objetivo hostigar y amedrentar a la población española, lo que da como resultado el bautismo de fuego de la Brigada Paracaidista, que se produce el 16 de agosto de 1957, cuando interviene en Tiquisit Igurramen, defendiendo aquel puesto de los tiroteos del ELM, aunque a estas escaramuzas aún no se les puede considerar como una acción de guerra en el sentido estricto.05 W124 Expedition El regreso 118

La guerra se inicia realmente al amanecer del día 23 de noviembre de 1957, cuando desde primeras horas, se reciben mensajes comunicando el asedio de poblaciones como Tiugsa, Tiluin y Tzelata Al-Isbuia.

Esa misma tarde, la Tercera Sección de la Séptima Compañía, compuesta por 56 hombres al mando del Teniente Ortiz de Zárate, parte con tres camiones, una ambulancia, una sección de ametralladoras y personal de transmisiones y zapadores, para defender Tzelata.

A la vez, el fuerte de Tiluin padece las constantes acometidas de las partidas rebeldes, que se parapetaban en la cercana frontera del Marruecos francés, zona que la aviación española respetaba y se pone en marcha la «Operación Pañuelo», que tenía como misión reforzar el destacamento de Tiluin, en el que sesenta hombres agotados, pertenecientes al Tabor de Tiradores, resisten para que no cayera en manos del enemigo.05 W124 Expedition El regreso 131

Finalmente, el 29 de noviembre de 1957, las otras dos secciones de la 7ª Compañía de la II Bandera “Roger de Lauria”, embarcan en cinco “Junkers, cada uno con quince paracaidistas, escoltados por cinco bombarderos “Pedros”.

Camino del fuerte sobrevuelan la zona donde la sección de Ortiz de Zarate, rodeada desde el 24 en una loma camino de Tzelata Al-Isbuia resiste estoicamente a la espera de ayuda, pero pasan de largo, su misión es otra y poco tiempo después, a doscientos metros del suelo, la altura mínima posible, son lanzados. El paracaídas se abre a una altura equivalente a dos pisos, apurando hasta el límite para evitar el posible fuego enemigo. Las dos secciones de la séptima compañía, una escuadra de morteros del 81, un practicante y un sanitario ya estaban en Tiluin.

El tres de diciembre, a las diez de la noche, se escucha el cornetín de la VI Bandera de la Legión, y una vez acabado el asedio, los 135 hombres que resistían dentro del fuerte ponen rumbo a Sidi Ifni junto a los legionarios, no sin antes proceder a la voladura del lugar.05 W124 Expedition El regreso 132

En su camino se encuentran con sus compañeros de la séptima compañía, que el día 2 de diciembre habían sido liberados del cerco que les tenía pendiendo de un hilo desde hacía días. Vuelven sin Ortiz de Zárate, pero la «Operación Netol», ideada para salvar del acoso de las fuerzas rebeldes a ambos grupos se convierte en un éxito.

En Sidi Ifni, las huellas del pasado español son aún muy visibles, y son notables la Plaza de Hassán II (antes, plaza de España) con una fuente y azulejos de estilo andaluz, el Consulado español (hoy cerrado), el cine Avenida (también cerrado), la iglesia de Santa Cruz (ahora Palacio de Justicia), el faro y el Palacio Real (antiguo Gobierno General).05 W124 Expedition El regreso 121

Nosotros, tras darnos una vuelta y fotografiar alguno de estos lugares, nos fuimos al mercadillo, a hacer algunas compras, comimos, nos tomamos un té y emprendimos la marcha en dirección a Zagora, parando a dormir en un cutre-hotel en la población de Akka.

El domingo 29, tras desayunar en el bar del propio hotel, seguimos dirección a Zagora por la pista de Foum Zguid, al llegar, cogimos habitación en la Kasbah Asmaa y le llevamos el coche a Mohamed el Gordito, para que nos mirase el famoso crujido que llevábamos desde que nos hicimos la pista de Playa Blanca, al principio de nuestro viaje.

Nos fuimos a comer tranquilamente y a las tres horas de haberle dejado el coche lo teníamos listo con revisión hecha y ruidos desaparecidos. Lo sorprendente es que el origen de los crujidos no eran los silentblock de los trapecios, como yo suponía, sino un tornillo del chasis y otro de un taco motor que se habían aflojado… después de más de 12.000 Km. de maltrato, ese era el balance de daños que había sufrido el Mercedes, dos tornillos flojos…05 W124 Expedition El regreso 145

Más contentos que unas castañuelas, un paseo, un te, la cena y a dormir al hotel.

El lunes 30 tras levantarnos tranquilamente y desayunar al sol, nos fuimos a cambiar dinero, comprar recargas de teléfono y a pagar a Mohamed, con quién como casi siempre, nos hicimos unas fotos. Después, salimos dirección Merzouga por la pista de Alnif. Esta pista sale en dirección Este desde el Sur de Zagora y es un camino mucho más rápido y corto que subir por la N9 dirección Ouarzazate y desviarse después en la N10, es una pista muy buena, que tiene toda la pinta de llegar a estar asfaltada en muy poco tiempo y apta para cualquier turismo.05 W124 Expedition El regreso 152

Por el camino y antes de llegar a Rissani, se encuentra la Gara Medouar, un monte aislado en forma de U en el que se han rodado imágenes de diversas películas, entre ellas La Momia, lo que ha llevado a que muchos conozcan este lugar como “La Momia”.

La Gara Medouar también es conocida como “la cárcel portuguesa”, aunque nunca ha sido cárcel, ni portuguesa, ni marroquí, ni nada, si bien el sobrenombre le puede venir de que el lugar en tiempos se aprovechó como acuífero natural por los habitantes de la zona, que mandaron construir un muro de seis metros de alto, realizado en el siglo XIX por los esclavos subsaharianos que posteriormente se vendían a Portugal; como pasaban largos periodos de tiempo picando piedra y, evidentemente, no creo que por las noches les dejasen irse a tomar unas copas a la cercana Rissani, es posible que el nombre le venga de aquello.05 W124 Expedition El regreso 157

En cualquier caso, el paraje es excepcional, y tras subir por la estrecha pista que nos lleva hasta lo alto del pico, nos encontramos con un mirador natural cuyas vistas son espectaculares y donde es fácil ver en sus paredes y suelo trilobites y anmmonites, fósiles que, al echarles un poco de agua, intensifican su imagen y se ven realmente bien.

Allí se encontraban un grupo de seis motoristas que alucinaron con el Mercedes al verlo subir hasta el punto más alto del mirador, un sitio al que cinco de ellos no quisieron subir con sus motos y que obligó al uso de bloqueos e indicaciones de Jesús para poder superar los dos desniveles, de piedra suelta y con más “mala leche” de lo que parece.

Tras una buena sesión de fotos del momento y del lugar, bajamos de nuevo por la pista y seguimos camino.05 W124 Expedition El regreso 163

Al llegar a Merzouga nos pusimos con la difícil labor de encontrar alojamiento para esa noche. La más difícil, la de nochevieja, ya la teníamos solucionada al haber podido “hacernos” con una de las exclusivas habitaciones del Riad Madu, sin embargo, para el día 30 teníamos que buscar alojamiento.

Durante esta búsqueda, en la que pasamos por diferentes albergues llenos, fuimos conscientes de nuevo de cuanto se “han subido a la parra” con los precios de las habitaciones (y de todo lo demás), en esta turística zona (ese es el problema). Así, en el Sahara nos pidieron 700 Dh. por una doble. Finalmente cogimos en el Takojt por 600 Dh.

El problema no está en el precio (que también), sino que lo está en que te cobren precio europeo y el servicio no lo sea. Siempre falla algo, que por supuesto, no es culpa del hotel. En nuestro caso, lo que fallaba era el agua caliente (no había), y por supuesto la culpa no era del hotel sino del mecánico que había instalado los calefactores solares, que le habían costado no se cuantos euros y no se los terminaban de ajustar… OK, todo correcto, pero finalmente, quién paga “los platos rotos” siempre es el cliente, que, ese si que no tiene culpa de nada.05 W124 Expedition El regreso 156

El caso es que cenamos, nos tomamos unos “Pedro Ximenez” (botella que se salvó en la frontera mauritana porque ya estaba abierta), y nos fuimos a dormir.

El miércoles 31, tras desayunar y sin ducharnos, salimos del Takojt y nos dirigimos directamente al Riad Madu. Este, también es caro, pero el servicio está al nivel de los mejores hoteles europeos, las instalaciones están nuevas y bien cuidadas, las habitaciones son amplias, luminosas y decoradas con mucho gusto y materiales de calidad. El sitio perfecto para pasar la noche de nochevieja con tu pareja… no como yo, con Jesús, un “bigardo” de casi dos metros y 120 Kg. en canal… me estoy ganado el cielo… jua jua05 W124 Expedition El regreso 169

El caso es que tras coger la habitación, nos fuimos a visitar a Nasser a su albergue, el Nasser Palace (el más marchoso de todo el Erg Chebbi), nos tomamos un té, quedamos con él de nuevo a la hora de la comida y mientras nos fuimos a ducharnos. Volvimos al Nasser Palace a comer y de nuevo (están muy cerca el uno del otro), nos fuimos a nuestra habitación a pegarnos una siesta de “pijama, padrenuestro y orinal” (4 horas), como diría Camilo José Cela.05 W124 Expedition El regreso 174

Al levantarnos, nos esperaba la cena especial de Nochevieja, que fue exquisita, las uvas, fuegos de artificio lanzados desde el interior de las dunas y que desde la terraza del albergue se veían espectaculares, y a continuación, volvimos al Nasser, donde habíamos quedado con unos cuantos amigos, a celebrar la “fiestuqui”, que se alargó hasta las cinco de la madrugada.05 W124 Expedition El regreso 175

El primer día del 2014 nos levantamos tarde, la prisa que teníamos era “entre una y ninguna”, así que desayunamos con tranquilidad y recordamos que ese día pasaba la caravana del África Eco Race por la gasolinera de Merzouga, por lo que nos dirigíamos hacia allí para ver si veíamos algunos de los coches participantes, lo que no fue posible porque ya era muy tarde; en honor a la verdad hay que decir que nos importó más bien poco, por el contrario, estuvimos un buen rato de animada charla con un grupo de amigos que estaban viajando con varios todo terrenos y un camión camperizado.05 W124 Expedition El regreso 178

No teníamos ninguna prisa, pero tampoco teníamos muchas cosas más que hacer por allí, así que enfilamos dirección a Erfoud por la pista y tras llegar, sacamos dinero del cajero, echamos combustible, , nos tomamos unos tés, compramos algunos recuerdos y salimos dirección norte hasta llegar a Ifrane, donde dormimos en el Hotel Ras el Maa, que conocía Jesús de otras ocasiones y que realmente es muy recomendable por su buena relación calidad-precio.05 W124 Expedition El regreso 184

El jueves 2 de enero, nos levantamos tras once horas de sueño (daños colaterales de la fiesta de fin de año), desayunamos, y tras hacer unas cuantas fotos de Ifrane, conocida como “la pequeña Suiza” por su arquitectura urbana, en las que sus casas tienen tejados a dos aguas con mucha inclinación, para evitar que la mucha nieve que llega a caer sea un peligro, seguimos dirección norte con intención de llegar a Ceuta e intentar coger un barco que nos llevase a la península.

De nuevo y sin querer, nuestro espíritu de viaje, el que nos había acompañado desde el mismo momento de comenzar, y que no era otro que hacer lo que nos apeteciese en el momento que nos apeteciese, volvió a surgir, y en lo que Jesús conducía y yo curioseaba el mapa, vi “Volúbilis”, al norte de Meknes, donde ya casi estábamos.

Resulta que Volúbilis es el yacimiento romano mejor preservado de esta área del norte de África y fue incluido por la UNESCO en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1997… y ninguno de los dos lo habíamos visitado….05 W124 Expedition El regreso 202

Las excavaciones muestran que los primeros habitantes de la ciudad fueron los cartagineses en el siglo III a.C. En el año 40, Roma se anexiona Mauritania tras el asesinato del rey Ptolomeo por el emperador Calígula y Volubilis pasa a formar parte de la provincia de Mauritania Tingitana.

Tras su abandono por los romanos y la toma de la ciudad por los árabes en 631, la ciudad sería más tarde efímera capital de Idris I, cuando tras escapar de los abatidas, en 789 se asienta en Volúbilis y funda la dinastía de los idrisidas; Idris I está sepultado en un lugar próximo, Mulay Idris, la Ciudad Santa de Marruecos, que se aprecia perfectamente, encaramada sobre un monte, desde las partes altas de Volúbilis y que recuerda la estampa de los pueblos blancos andaluces.05 W124 Expedition El regreso 275

Volúbilis llegó a contar con más de 20.000 personas, si bien, con la fundación de Fez por Idris II en 808, comenzó a perder su importancia, finalmente dos hechos marcan la muerte de la ciudad en el siglo XVIII, por una parte el desmantelamiento que sufrió a manos del sultán Muley Ismail a principios de siglo que utilizó sus materiales para la construcción de los palacios de la nueva ciudad de Meknes (Mequinéz), y por otra, el terremoto de Portugal de 1755, que le afectó fuertemente y asestó el golpe de gracias a una ciudad ya casi desabitada.

Las piezas más importantes que se han recuperado del yacimiento de más de 20 hectáreas de Volubilis, se encuentran expuestas en el Museo Arqueológico de Rabat, pero lo bien conservado de algunas de sus ruinas, como la Casa de Baco, el Arco del Triunfo, el Capitolio, los mosaicos de las antiguas casas, la Basílica, etc. bien merecen un largo y pausado paseo por sus antiguas calles.05 W124 Expedition El regreso 222

Nosotros empleamos unas dos horas, lo que nos “ajustaba” bastante el tiempo para llegar a Ceuta y coger un ferry, algo que finalmente no conseguimos tanto por encontrarnos con un atasco monumental para entrar a la ciudad autónoma, como porque no habíamos tenido en cuenta la hora que había que adelantar al llegar a territorio español… normal cuando ya llevas más de un mes por Africa.

El caso es que nos fuimos al puerto, nos enteramos de los horarios de los ferrys para el día siguiente, hicimos una reserva por Internet de un hostalito muy acogedor en el centro de la ciudad, y nos fuimos a cenar y tomarnos una copita antes de irnos a dormir.05 W124 Expedition El regreso 279

El viernes 3, a las 9 de la mañana estábamos esperando en el puerto para coger el ferry y tras una tranquila travesía, tocábamos tierra algecireña y pusimos rumbo a Sevilla, hacia la casa de Jesús, donde finalmente para él, terminaba la aventura.05 W124 Expedition El regreso 280

De vuelta a mi casa, pude hacer largos repasos mentales de todo lo que había supuesto esta aventura y sacar jugosas conclusiones sobre los viajes africanos, los viajes en general, lo diferentes que son los conceptos “viajero” y “turista”, los coches ideales para un viaje de estas características y lo equivocados que estamos en muchas ocasiones a la hora de afrontar la preparación de un coche con el que vamos a viajar (aún por terrenos difíciles como los que se dieron en este viaje)…05 W124 Expedition El regreso 087

Pero lo que más me sorprendió de todo, es que aún cansado, todos estos anteriores pensamientos, se mezclaban con un montón de nuevos proyectos, nuevas ideas de posibles futuros viajes, las ganas de hacer cosas que, en este viaje, se habían quedado sin hacer, nuevos destinos, nuevos medios de transporte, confirmándose una vez más en mi cabeza, la idea que llevo años defendiendo de que lo importante no es viajar en moto, coche, 4×4, tren, barco, bici, andando…. Sino que lo importante es VIAJAR, salir de tu “huevo”, ver como las cosas se pueden hacer bien de manera diferente a como tu las haces en tu casa, entender el porqué de las bebidas y comidas que vas probando, de las arquitecturas urbanas que van desfilando ante ti, de las costumbres de las gentes…. Porque cuando viajas, la mente se expande, y una vez se ha expandido, ya no puede volver a su estado inicial y necesita el “oxigeno” que aporta el respirar mundo, gentes, lugares, situaciones, colores, olores.05 W124 Expedition El regreso 021

La W124 Expedition solo ha sido un ejemplo de viaje más, más grande que algunos, más pequeño que muchos, enriquecedor como todos. Una muestra más de lo que mejor se me ocurre recomendarle a la gente: Viajar.

Un coche, Dos personas, 15.000 Km., Un millón de anécdotas.

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