Classic Auto 2014. La gran fiesta del clásico
Escrito por Miguel A. Fernández el 01/03/2014 en Motos, Salones y Ferias
El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid ha acogido la quinta edición de Classic Auto, feria que anteriormente se denominó Retromovil y que comenzó su andadura en 1995.
Este año además, ha sido la vuelta a “sus orígenes”, a la Casa de Campo, tras haberse trasladado el año pasado al Ifema, y no sabría explicar muy bien porqué, pero el hecho es que en el más modesto Pabellón de Cristal (comparado con los pabellones del Ifema), este año la feria ha lucido especialmente atractiva.
Con casi 300 expositores, entre los que se encontraban grandes marcas y auténticas joyas de colección, una de las más agradables señas de identidad de esta feria es que es una fiesta de los amantes de los vehículos clásicos apta para todos los bolsillos.
Y así, además de encontrar un grandísima representación de expositores con todo tipo de recambios, accesorios, revistas de época, libros, en nuevo y de segunda mano, en la planta baja podíamos ver el “espacio del particular”, donde se podían vender (y comprar), coches clásicos con un precio que no superase los 12.000 €, así como motos cuyo valor no fuese superior a los 5000 €.
Esta circunstancia le da a esta feria un aire mucho más “humano”, y permite a cualquier mortal participar de manera más activa comprando y vendiendo, sea cual fuere su poder adquisitivo, a diferencia de los clásicos salones en los que lo único que se puede hacer es visionar coches de mírame y no me toques (salvo que seas millonario).
Lo mejor de lo anterior, es que lo cortés no quita lo valiente, y en Classic Auto pudimos disfrutar también de algunas “piezas” (realmente son joyas), como el Pegaso Z-102 BS2E (Berlineta Saoutchik 2ª Serie Especial), un automóvil único en el mundo que se encontraba protegido, a modo de guardaespaldas por un Ferrari 365 y un Lamborghini Urraco.
Como decía anteriormente, las marcas no han faltado en sus homenajes a los coches clásicos, y así pudimos ser partícipes de la celebración de los 50 años de fabricación del Renault 4L en Valladolid; los 40 años del Porsche 911 Turbo; el 60 aniversario del Giulietta, los 50 años del Gulia y los 40 del Alfeta, protagonistas del concurso de elegancia de esta edición; el 80 aniversario del Citroën Traction Avant; o los 30 años del Ibiza, el automóvil de Seat más vendido de la historia y de los que la marca aportó, entre otros el prototipo BiMotor 4×4 con el que José María Serviá corrió en los años 80.
El Club Nacional Seat 1430, 124 y 124 Sport aportaron diferentes unidades de taxi, policía municipal, policía armada, guardia civil, ambulancia y bomberos.
Los amantes del todo terreno y de los raids africanos también tienen su hueco en esta ocasión, y en la planta superior pudimos ver a los organizadores del principal raid africano para coches clásicos de cuantos se celebran, el Clásicos del Atlas, un raid en el que como vimos en su stand, se puede participar desde con un Renault 4L hasta con un Toyota Celica, y por mucho menos dinero del que te imaginas.
También en la misma planta vimos un exclusivo Pinzgauer desarrollado a finales de la década de 1960 y manufacturado por Steyr-Daimler-Puch de Graz, Austria, cuyo nombre se debe a una raza de caballos austriaca.
La fiesta del Classic Auto continuaba más allá del pabellón, y en el exterior pudimos ver un gran número de coches clásicos, traídos en marcha por sus particulares y que lograban que el ambiente, en un fin de semana que acompañó y en el que el frío y la lluvia respetaron, fuese estupendo.
Como novedad, este año se celebró el MotorShow, y también en los parking aledaños al Pabellón de Cristal, se habían instalado un parque cerrado y un slalom en el que podía participar coches con más de 25 años de antigüedad en categorías de competición y regularidad.
Minis, Golf, Renault 5 Turbo, Renault Alpine, y un amplio abanico de coches, deportivos o no, de los años 70 y 80, animaron la jornada al público situado en unas gradas colocadas para la ocasión.
A sus mandos pudimos ver a un buen número de aficionados que vivían su primera experiencia en “competición”, pilotos habituales de campeonatos regionales y hasta al mismísimo Antonio Albacete a los mandos de un mini, con el que arrancó los aplausos del público.
La moto gana presencia
La moto ha contado en esta ocasión con mayor presencia que en anteriores ediciones, y además de disponer casi en exclusiva de la planta de en medio, de las tres plantas que componían el salón, y en la que era posible encontrar todo tipo de recambio, libro, revista y accesorio para moto, destacaba la presencia de los concesionarios Makinostra y Capital de Harley Davidson.
La exposición de motos españolas presentes en el stand de la revista Moto Clásica, era espectacular y se podía disfrutar de la presencia de cinco motocicletas únicas en el mundo. Los últimos prototipos de Bultaco, cuatro Bultaco Pursang MK15 con cilindradas de 50, 125, 250 y 400 cc. y una Bultaco Streaker con mecánica MK15. Piezas de colección todas ellas, que no llegaron a producirse en serie.
Siguiendo con Bultaco, pero en esta ocasión con el modelo dedicado al “todo terreno”, como se definía al Enduro en la época, la Bultaco Frontera, se pudo admirar una exposición monográfica integrada por ocho unidades de este modelo de la firma catalana.
La estrella de la exposición era una unidad pre-serie del modelo Frontera MK9 360, que Don Paco Bultó regaló en 1975 al entonces presidente de la Federación Española de Motociclismo, Luis Soriano. Se conserva en perfecto estado, no ha sido usada nunca y mantiene todavía la documentación a nombre de su primer propietario.
También pudimos ver una Frontera MK9 250 cc (1975), de la que se fabricaron 750 unidades, y una MK10 250 del año 76 en estado original, ya que no se llegó a matricular, y de la que se fabricaron algo más de 600 unidades.
Una Frontera MK10 370 de 1977 restaurada y de la que se produjeron 1.900 unidades y una restaurada Frontera 250 Gold Medal (1977), directamente derivada de la Pursang 250 MK10, de la que se fabricaron menos de 500 unidades.
Tampoco faltaba la Bultaco de enduro más popular y potente (42 CV), la MK11 370, de la que se fabricaron 4.500 unidades hasta 1980, una frontera MK11 A denominada “La Blanca”, evolución de la MK11 pensada para un público menos experto, con una potencia reducida a 26 CV, o una muy rara MK12 370 TT (1982), que en realidad no pertenece a la familia Frontera ya que es una versión matriculable de la Pursang Mk12.
La historia del trial, desde sus inicios en 1965 hasta los primeros 80, se podía recorrer disfrutando de los modelos expuestos de las cinco marcas que iniciaron el camino: la firma AJS en Inglaterra, la propuesta de la también inglesa Triumph, finalizando con las españolas, Montesa, Bultaco y Ossa. Cinco marcas y más de diez modelos, de aquellas motocicletas “útiles” que abrían rutas por carretera y campo.
Poco más queda por decir, salvo que hay que catalogar de gran éxito la celebración de este salón, del que si bien en el momento de escribir estas líneas no tenemos numero oficial de asistentes, si puedo asegurar que fueron “muchos”, pues ya desde el viernes se podía ver un gran ambiente en el interior del pabellón, y el sábado y el domingo a momentos, daban ganas de pedir que colgaran el cartel de “no hay entradas”.
Con más expositores, más variedad, más actividades, la vuelta a la Casa de Campo al cumplir un lustro de vida, le ha sentado muy bien al Classic Auto. El año que viene, más.
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