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Prueba Mini Cooper Countryman Diesel All4. Todo un Mini, pero más versátil

Escrito por el 24/08/2013 en Pruebas 4x4, Pruebas Coches

Mini Countryman 17

Hablar del Mini es hablar de un mito, y desde que las primeras unidades vieron la luz allá por 1959 resultó todo un éxito que le llevaron a estar considerado como un icono de los años 60. En una encuesta internacional para determinar el automóvil del siglo más influyente en todo el mundo, el Mini quedó segundo, sólo detrás del Ford T.

El Mini original, del que hablamos, se fabricó en varias carrocerías: una coupé de dos puertas, una versión familiar, una furgoneta, el pick up, un modelo playero sin puertas y el “Moke”, una variante todoterreno; algunas de las cuales estuvieron a la venta hasta el año 2000.

El nuevo Mini, fue creado por el americano Frank Stephenson y está inspirado en el Mini original, presentado en el Salón del Automóvil de Paris en el año 2000, comenzó su producción en serie al año siguiente.

Mini Countryman 30

Como con el original de 1959, el actual Mini también dispone de varias carrocerías, y además de los primeros hatchback de tres puertas y descapotable de dos puertas, ambas de cuatro plazas, en el salón de Frankfurt de 2007 se presentaba el Clubman, un cinco plazas con una puerta lateral en el lado izquierdo y dos en el lado derecho (tanto en las unidades con volante a la izquierda como a la derecha), con el portón trasero de dos hojas tipo furgoneta.

La última incorporación a la saga Mini es el Countryman, que se puso a la venta en 2010. Se trata de un crossover de 4’10 metros de longitud, 1’79 metros de ancho y 1’56 metros de alto. Respecto al Mini “normal”, el Countryman aporta un tamaño de carrocería superior, una mayor altura libre al suelo (149 mm), cuatro puertas laterales y unos pasos de rueda ensanchados que le dotan de un aspecto más robusto.

Mini Countryman 04

ALL4

Para los entusiastas de la marca esta variante les abre un sinfín de nuevas posibilidades de uso que sin duda sabrán apreciar, tanto en lo que a capacidad de carga se refiere como, en el caso que hoy nos ocupa, por su sistema de tracción integral.

El Countryman con tracción a las cuatro ruedas está disponible en cinco versiones, tres en gasolina: el Cooper de 122 CV, el Cooper S de 184 CV y el John Cooper Works de 218 CV; y dos diesel: el Cooper D de 112 CV que hoy probamos y el Cooper SD de 143 CV. Todos ellos con cambio manual o cambio automático de convertidor de par, en ambos casos de seis velocidades.

Mini Countryman 75

Tan solo el distintivo “ALL-4” en los bajos de las puertas delanteras nos indica que estamos ante una unidad con tracción a las cuatro ruedas, si bien como veremos más adelante, las posibilidades de este sistema de tracción están muy por encima de las del tracción delantera.

El conjunto está formado por un embrague central, ubicado en la misma carcasa que el diferencial trasero, este embrague funciona mediante un sistema de acoplamiento electromagnético.

En circunstancias normales es el eje delantero el que recibe la practica totalidad del par proveniente del motor, y en caso de que estas pierdan tracción (realmente, que el sistema detecte que van a perder tracción), la actuación de un electroimán sobre un embrague piloto determina el grado de acoplamiento (y por lo tanto, la cantidad de par), que han de tener los discos de embrague situados en el diferencial trasero.

Mini Countryman 39

En la práctica es el mismo sistema de funcionamiento que un embrague Haldex, pero a diferencia de este, en que el mayor o menor acoplamiento de los discos depende de la temperatura del aceite, y por lo tanto, de su densidad.

En el Mini, el mayor o menor acoplamiento varía en función de la intensidad de la corriente eléctrica, regulada por una centralita electrónica, lo que lo convierte en un sistema más rápido que el Haldex.

Más coche, menos Mini

Aunque el mayor tamaño ya se nota desde fuera, es al entrar en su interior cuando más notamos que este es un Mini con “anabolizantes”. En las plazas delanteras ya se nota la diferencia respecto a los otros modelos por la mayor altura del habitáculo, y en las plazas traseras esta diferencia es aún mayor.

Mini Countryman 65

En Mini ofrecen la posibilidad de montar atrás una banqueta divisible en proporciones de 60/40 o 40/20/40 al ser sus tres respaldos abatibles, que es la que llevaba montada la unidad que probamos. Esta banqueta tiene además, regulación del grado de inclinación de los respaldos y, al ir montada sobre carriles, el poderla desplazar hacia delante o detrás, lo que nos permite aumentar los 350 litros de capacidad del maletero hasta los 450 litros.

Mini Countryman 63

La otra posibilidad es montar detrás dos asientos individuales, quizás menos práctico al eliminar la quinta plaza, pero seguro mucho más cómodo para esos dos ocupantes traseros, que en cualquier caso viajaran cómodos en la banqueta corrida a condición de que no les obliguen a compartir el espacio con un tercer ocupante trasero. En cualquier caso y como decimos, el mayor espacio para las piernas y la mayor altura disponible para la cabeza, consiguen del Countryman una habitabilidad muy superior a la del Mini de dos puertas.

Siguiendo con esta parte trasera, el portón, de gran tamaño, ofrece una superficie de carga muy cómoda y facilita mucho la labor de subir o bajar bultos.

A los mandos destaca, como en el resto de la gama Mini, el gran velocímetro situado en el centro del salpicadero, que incorpora en su interior la pantalla del GPS además de los leds indicadores de la cantidad de combustible restante, en su parte inferior y diversos testigos en la parte superior.

Mini Countryman 55

 

Estéticamente es muy agradable, pero comprobar la velocidad a la que circulamos en él es incomodo, ya que hay que girar mucho la vista. De lo anterior debieron darse cuenta en Mini, porque en el interior del cuentarrevoluciones, situado este si, en la posición habitual, delante del conductor, hay un pequeño cuadro que nos indica la velocidad en formato digital; bajo este hay otro rectángulo digital de mayor tamaño que nos ofrece los odómetros total y parcial además de las diversas informaciones que nos brinda el ordenador de a bordo.

En el volante, de tres radios, llevaremos a la derecha los mandos para el control de crucero y a la izquierda los del sonido.

Mini Countryman 58

Volviendo al centro del salpicadero y por debajo de la gran circunferencia, se sitúan los mandos de sonido, los del climatizador, los de las ventanillas eléctricas y asientos calefactables y, por último, y debajo de estos los de los antinieblas, bloqueo de ventanillas, el Start&Stop y el botón para desconectar el control de tracción.

Más abajo aún, ya en el túnel de transmisión se encuentran los mandos multimedia, las conexiones USB y AV-IN, la peculiar palanca del freno de estacionamiento, una funda para gafas y el reposabrazos central con guantera interior.

Para asfalto y alguna “licencia”

Dentro de los Countryman esta es la motorización más pequeña disponible, es un tetracilíndrico diesel de 1.6 (1.598 c.c.), 16 válvulas, inyección directa con turbo e intercooler. Entrega 112 CV a 4000 r.p.m. y un par máximo de 270 Nm a 1.750 r.p.m.

Este es un motor que confunde, ya que en bajos (por debajo de las 1.500 r.p.m.), no hay prácticamente nada, llegando incluso a calarse en suaves arrancadas si no pisamos con cierta decisión el pedal del acelerador y ganamos a tiempo esas como mínimo, 1.500 r.p.m. Lo de calarse, evidentemente es al principio y hasta que te acostumbras, pero es que no esperas encontrarte “tan poco” en un motor diesel. Sin embargo, una vez has superado este régimen, el motor empuja con decisión y en el rango que va de las 1.800 a las 3.500 r.p.m. el comportamiento es notable, algo a lo que ayuda su buen chasis y unas suspensiones puestas a punto para asfalto, por lo que no cuesta nada encontrarse practicando una conducción deportiva en cualquier carretera de curvas ayudados por su buen tacto de dirección y un cambio que se muestra rápido y preciso.

La conclusión a la que llegué, es que el motor es más que suficiente para el día a día pero que quizás le viene un poco grande la palabra Cooper en el portón trasero, si este coche me lo ofrecen luciendo una escueta “D” en su trasera, diría que su rendimiento es muy bueno… es muy subjetivo, pero creo que el apellido Cooper merece coches que destaquen un poco más en el apartado prestaciones.

Mini Countryman 49

Ya he comentado que sus suspensiones están puestas a punto para carretera, también diré que sus neumáticos son igualmente 100% de carretera y que su superior altura libre, comparado con el Mini “normal” es algo mayor. Pero 15 escasos centímetros de altura libre y unos ángulos característicos más malos que buenos, no nos ofrecen en conjunto un coche para circular por campo.

Sin embargo, fiel a mis principios y puesto que el coche tiene un nombre y una estética campera, me dirigí a una de las pistas que habitualmente utilizo para probar los 4×4, la de arena, una pista que me da una referencia clarísima de cómo funcionan los sistemas de tracción y como habrá de comportarse cuando, circulando por asfalto, nos podamos encontrar nieve, hielo, o cualquier otra circunstancia que limite el agarre de los neumáticos.

Mini Countryman 13

Las fotos hablan por si solas, y se puede comprobar que, incluso en arena profunda, el coche es capaz de salir del atolladero “sin despeinarse”. Tanto a la hora de arrancar, punto crítico en algunos sistemas de tracción que tardan en enviar par a las ruedas que no derrapan y para entonces el coche ya se ha hundido en la arena; como tomando curvas a buen ritmo, en el que en un principio muestra su carácter subvirador para volverse neutro a continuación, el Countryman se defiende con soltura, mostrándonos una capacidad de traccionar impensable para el Mini de tracción delantera y dotándole de unas posibilidades, que sin duda se le escapan a aquel.

La realidad es la que es, y no es este Mini un coche para trialear y/o meterse por zonas que tengan los más mínimos obstáculos, sus ángulos, neumáticos, tarado y recorrido de suspensiones lo dejan bien claro; pero las pistas sencillas con cualquier nivel de agarre y los asfaltos más complicados, serán lugares en los que se defenderá más que dignamente y ofrecerá a su propietario un plus de seguridad muy, muy importante.

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¿Me lo compro?

Como decía anteriormente, para los amantes de Mini, este es un coche que les ofrece tal cantidad de nuevas posibilidades que sin duda habrán de tenerlo en cuenta si están mirando dentro del catalogo de la marca.

Más capacidad, más habitabilidad, un sistema de tracción 4×4 que realmente funciona muy bien… y todo ello envuelto con el encanto y exclusividad que despide la marca.

Posiblemente su mayor rival se encuentre dentro del mismo catalogo, ya que el SD (su hermano mayor), ofrece un motor 2.0 con 143 CV por solo unos 3.500 € más… como ocurrió con el Mini original, la historia continúa, y las posibilidades de hacerse con el Mini que mejor se adapte a tus necesidades son cada vez más amplias. ¿Cuál es el tuyo?.

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