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Sigüenza. La que domina el valle

Escrito por el 22/09/2012 en Rutas y viajes

Etimológicamente, Sigüenza es “la que domina el valle”.

Asienta la ciudad en lugar estratégico sobre la calzada romana del Henares, emplazamiento que cumpliría adecuadamente su función militar y defensiva en el medievo, lo que le confirió supremacía sobre los demás lugares del valle.

Sigüenza fue importante población en tiempos de los visigodos, cayendo en atonía con la invasión musulmana.

Tras la reconquista y sobre todo a partir de mediados del siglo XII por el impulso del emperador, comienza una época de intensa repoblación que va a hacer de Sigüenza uno de los centros políticos, militares y religiosos más influyentes de Guadalajara y de toda Castilla.

Como para llegar a Sigüenza desde Madrid no queda más remedio que “chupar” autopista, especialmente si queremos llegar y volver en poco tiempo para aprovecharlo en la intensa visita que me planteé hacer, escogí para el viaje a mi “vieja” amiga la Kymco Xciting 500 R, que tanto por protección de su alta pantalla como por sus buenos cruceros en carretera, me haría, como así fue, corto el desplazamiento hasta mi destino, que como parte interesante cuenta tan solo con el tramo de la CM-1101, que lleva desde la carretera A-2, pasada la población de Almadrones, hasta Sigüenza, con algunas largas rectas, curvas rápidas y unas cuantas curvas de velocidad media, de las de “tirarse”, ya casi llegando.

Hoy día, una visita a Sigüenza nos ofrece la posibilidad de realizar un recorrido a lo largo y ancho de buena parte de los estilos arquitectónicos más utilizados en la península, así como a la par, realizar otro recorrido, este gastronómico, que ampliará si cabe el placer del anterior.

Si bien es cierto que harían falta varios días para recorrer Sigüenza y apreciar con detenimiento todas sus bellezas y atractivos, no lo es menos, que en un solo día, mejor si es de diario, nos podemos llevar en nuestro recuerdo (y en nuestro estómago), un amplísimo compendio de todas aquellas cosas que han hecho de esta población, el interesante destino turístico que es hoy.

El recorrido, largo como para ocupar todo el día, pero lo suficientemente corto como para dejar la moto aparcada, realizando los necesarios descansos en alguno de los múltiples bares y restaurantes que nos iremos encontrando, empezaría por acceder hasta el centro urbano y, en la Plaza Mayor, traspasar la Puerta del Toria para aparcar nuestro scooter en el aparcamiento que allí se encuentra, algo que hicimos tras hacer “los deberes” de fotografiarnos en algunos de los sitios más representativos de la ciudad, para tenerlos de recuerdo, además, el nublado día que tuvimos durante el viaje y los primeros momentos de nuestra estancia en la ciudad, fue dejando paso a un “nubes y claros” que terminó por convertirse en un radiante y soleado día en el que lo mejor fue no tener que cargar con el casco y la cazadora de moto.

Tras volver unos 50 mts. sobre nuestros pasos y regresar ya andando, hasta la plaza, podremos empezar nuestro recorrido fotográfico con la vista de los sopórtales que la sustentan así como con el Palacio del Ayuntamiento, ambos de estilo Renacentista. El recorrido natural seguiría por la calle mayor, pero una vista a nuestras espaldas, nos permite ver las primeras imágenes de la Catedral, por lo que decidimos empezar por ella, encontrándonos a nuestro paso con el Museo Diocesano, justo enfrente de esta.

Tras volver nuestra vista a la Catedral y observar desde fuera su grandiosidad, lo mejor es decidirse a realizar una visita guiada, durante la cual, Oscar, el guía, nos deleitará con un sinfín de detalles y anécdotas que rodean a este singular edificio gigantesco en el que destacan las puertas y rosetones románicos, el coro gótico, la capilla de las Cabezas, renacentista (donde se dice que han llegado a contabilizar cerca de 3300 cabezas), el claustro, el retablo manierista, y como no, la estatua yacente del doncel Martín Vázquez de Arce, joven caballero, muerto en la guerra de Granada, en 1486, que lee un libro eternamente jovial y por la que se ha hecho aún más popular Sigüenza, llegándosela a conocer como ciudad doncel. La Catedral, de estilo Cisterciense y construida en el Siglo XII, nos ofrecerá también un magnifico altar mayor, el altar de Santa Librada y, como decimos, un sinfín de detalles que, en manos del guía nos deleitaran durante un buen rato.

El queso manchego en aceituna y el embutido ibérico, son dos de las especialidades de la cocina seguntina, que tras la visita a la catedral nos darán la energía suficiente para continuar nuestro paseo, ahora sí, saliendo desde la Plaza del Ayuntamiento por la empinada Calle Mayor, para encontrarnos a la izquierda con la Puerta del Sol, que recibe este nombre por estar orientada hacia la salida del sol, más adelante, también a nuestra izquierda, veremos la portada de la Iglesia de Las Clarisas de Santiago, del siglo XII para, casi enfrente de esta, subir por un callejón que nos llevara a contemplar la Casa del Doncel, la Iglesia de San Vicente y la Plazuela de la Cárcel, donde estuvo situada la primera Casa Consistorial y la cárcel.

La Calle de San Juan nos llevará hasta el Castillo, antigua alcazaba árabe reconvertida en parador de turismo en 1976 y que se eleva sobre el punto más alto del casco urbano. El comienzo de la bajada nos llevara a ver la Puerta de Hierro, con su arco de medio punto y la imagen de la Purísima en su hornacina y también, la Puerta del Portal Mayor, una de las obras de ampliación de la muralla del siglo XIV. Es en este punto cuando el sol, hace rato ya que alcanzó su punto álgido y nuestro estómago despierta un inusitado interés por la gastronomía seguntina en nuestro cerebro.

Barra o mesa, cualquiera de estas dos opciones son, no buenas, sino magnificas, para dar paz al sonido de nuestras tripas si nos encuentra paseando por Sigüenza, y es que con productos de calidad, tradición y buenas manos, que son los tres pilares sobre los que se asienta la cocina seguntina, puede el comensal abrir boca con cualquier entrante, antes de catar la reconfortante sopa castellana, unas migas alcarreñas, que se acompañan de chorizo, torreznos y huevo frito, o unas judías con chorizo, oreja y morro (también las hay con liebre). Después nos espera un asado de cordero o cabrito, que debe servirse con ensalada, bien regado con el vino apropiado. La perdiz y el conejo estofado o escabechado y la pesca, principalmente trucha, también escabechada, frita con jamón o en salsa, se ocupan de hacernos más difícil aún la elección. Todo esto por supuesto, si hemos elegido sentarnos a la mesa de un buen restaurante, que si bien en Sigüenza podemos decir que lo son todos, me atrevo sin sonrojo a decantarme por las mesas del Parador de Turismo, el “Calle Mayor” o “El Doncel”, donde no harán mal postre unas yemas seguntinas, unas nueces con miel o unas torrijas, si se viene por Semana Santa.

Si por el contrario hemos elegido barra, las seguntinas despliegan un abanico gastronómico muy atractivo a partir de productos de olla (chorizo, lomo de cerdo y costillas en adobo), torreznos, asadura de cordero, callos a la madrileña o morcillas de arroz; también el escabeche de atún en tacos, perdigachos (anchoa en salazón con ajo-perejil) sobre pan tostado, untado a veces con alioli, bacalao rebozado, gambas en gabardina, croquetas, empanadillas, mejillones gratinados o en salsa… y también en este caso me atrevo a recomendar, el Mesón “Los Soportales” y el Bar “La Alameda”, en los que a cambio de perdernos el refinamiento del plato, ganaremos la variedad de la tapa.

Tras el café, un estupendo aguardiente con miel de la tierra echa la llave a la cocina del estómago y da alas a la obligación de “bajar” lo ingerido, por lo que nuestro paseo continúa por la Parroquia de Santa María, construida en el arrabal en el siglo XVIII. Mas abajo, llegamos a la Iglesia de San Jerónimo, actual Seminario Mayor y en el que el sol en su declive nos regala con una magnifica aureola sobre la cabeza de la estatua del santo. El Palacio Episcopal, antigua universidad del siglo XVII se funde con el edificio anterior.

El Torreón de la Muralla, conocido como “el cubo del peso”, servía junto a otros, para vigilar la ciudad y más abajo, por la calle del Humilladero, nos encontramos con la Ermita del Humilladero, hoy reconvertida en una de las dos oficinas de turismo con que cuenta Sigüenza; nos encontramos en el Paseo de La Alameda, y un poco más adelante llegaremos al parque del mismo nombre, financiado por el que fue Obispo de Sigüenza de 1800 a 1818, D. Pedro Inocencio Vejarano, se construyó con la finalidad de dotar a la ciudad de un lugar de esparcimiento y recreo.

El palacio de los Infantes, el Colegio de Ursulinas, la Ermita de San Roque, la Iglesia de los Huertos… Sin duda hace falta más de un día para conocer Sigüenza a fondo, y eso que nos hemos limitado a su casco urbano, pues los alrededores nos brindan poblaciones tan interesantes como Carabias, Baides, Sauca, Jodra del Pinar, Abánades o Pinilla de Jadraque, sin embargo, con el recorrido que hoy proponemos, podremos partir con el convencimiento de haber conocido más que superficialmente esta población que como su nombre indica es “La que domina el valle”.

DONDE COMER

Parador Nacional de Turismo “Castillo de Sigüenza”

Plaza del Castillo, s/n. Tlf: 949 390 100

Rte. Asador de Sigüenza “Florida”

Parque de la Alameda. Tlf: 949 393 073

Restaurante “Calle Mayor”

Calle Mayor, 21. 949 391 748

Restaurante “El Doncel”

Paseo de la Alameda, 1. Tlf: 949 390 001

Restaurante “El Mesón”

Calle Seminario, 14. Tlf: 949 390 649

Meson “Los Soportales”

Plaza Mayor, 3. Tlf:949 391 742

“Taberna Seguntina”

Calle Mayor, 43. Tlf: 949 393 164

Bar “La Alameda”

Pso. de La Alameda

DONDE DORMIR

Parador Nacional de Turismo “Castillo de Sigüenza” (****)

Plaza delCastillo, s/n. Tlf: 949 390 100

Casa Rural “Villa Julia”

Paseo de las Cruces, 27. Tlf: 949393 339

Hostal “El Doncel” (**)

Paseo de las Cruces, 27. Tlf: 949 393 339

Hostal “El Motor” (**)

Avenida Juan Carlos I, 2. Tlf: 949390827

Pensión “El Mesón” (*)

Calle Seminario, 14. Tlf: 949 390 827

Hotel “Laberinto” (**)

Paseo de la Alameda, 1. Tlf: 949 391 165

Pensión “Pérez” (*)

Calle Comedias, 9. Tlf: 949 391 263

COMO IR

Sigüenza dista 135 km. de Madrid, 75 de Guadalajara y 200 de Zaragoza. Se llega por varias salidas que parten de la A2 (Madrid-Barcelona), a mano izquierda en dirección hacia Barcelona y a la inversa en sentido contrario.

Desde Madrid

– Primera salida. Km. 104. C-204.

Muy buena carretera

– Segunda salida. Km. 118. Se contempla el magnífico paisaje de la hoz del río Dulce a su paso por Pelegrina.

– Tercera salida. Km. 126. Se atraviesa Saúca, con su importante iglesia románica y, más adelante, Barbatona, con su Monasterio de la Virgen de la Salud y antigua plaza de toros.

– Cuarta salida. Km. 132. Salida por Alcolea del Pinar, donde se puede visitar su famosa Casa de Piedra.

Desde Zaragoza

Dejar la Nacional II y llegar a Medinaceli para coger la comarcal SO-133.

Desde Atienza

Pasa por esta villa la carretera que viene desde Aranda de Duero y llega hasta Sigüenza. C 204.

 

 

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