Motorclan


Prueba Mercedes G 300 CDI L Professional Station Wagon

Escrito por el 12/05/2012 en Pruebas 4x4

Mercedes G Professional 32 El valor de las estrellas

Desde 1979 la Clase G ha demostrado su legendario carácter en todo tipo de terrenos y situaciones, convirtiéndose en toda una referencia en el mundo del todoterreno. El Clase G Professional se une a los camiones Unimog y Zetros de Mercedes-Benz para cubrir las necesidades de movilidad y transporte de los profesionales que trabajan en condiciones más duras.

El hecho de que ya se hayan vendido más de 200.000 unidades del G en todo el mundo, que haya sido elegido en varias ocasiones como “Papamóvil”, que haya ganado el Paris-Dakar o que sea ya, el Mercedes que más tiempo lleva en producción han de ser por algo, y no precisamente por casualidad.

En Mercedes, han ido sacando con el paso de los años diferentes versiones, unas más acertadas que otras de su emblemático G, que en el Top del lujo, pueden llegar al G 55 AMG. En la otra punta se sitúa el G Professional que hoy probamos.

Viejo conocido

El Clase G Professional, está derivado de la carrocería del original 461, y se basa en la acreditada técnica utilizada durante muchos años en las versiones militares del Clase G, donde la fiabilidad y resistencia son llevadas al extremo. Buscando la máxima eficacia, cuenta con un bastidor tipo escalera muy resistente a la torsión, ejes rígidos delante y detrás, y suspensiones con muelles helicoidales en las cuatro ruedas. La carrocería se une al bastidor mediante uniones roscadas macizas, garantizando así una mayor rigidez del conjunto.

Mercedes G Professional 79

La fuerza motriz procede del conocido motor diésel V6 de Mercedes (Sprinter) que, en este caso, desarrolla 185 CV cumpliendo con las normas de emisión Euro 5 y dispone de un cambio automático de cinco velocidades y reductora (también Sprinter), con tracción a las cuatro ruedas permanente.

Incorpora de serie tres bloqueos de diferencial al 100 % con acoplamiento eléctrico, que pueden ser conectados sin necesidad de detener el vehículo y cuyo accionamiento se realiza a través de una botonera sumergible (proveniente del Unimog).

Mercedes G Professional 70

Cuenta con ABS desconectable automáticamente al bloquear la caja transfer o pasar a marchas cortas, que pueden ser engranadas hasta 40 Km./h, y desengranadas hasta 65 Km./h. lo que supone una gran ventaja cuando cambiamos continuamente de tipo de terreno.

En el interior hay cuatro asientos individuales (por primera vez en un G), tapizados en símil piel, revestimientos de caucho en el suelo, compartimento de carga con suelo de madera y equipado con raíles y enganches para sujetar la carga.

Se han incluido de serie elementos específicos, como la toma elevada de aire, el filtro de combustible con separador de agua integrado o unos neumáticos mixtos “de verdad” Good Year Wrangler en medidas 265/70-16. También ofrece una baca digna de tal nombre, con cinco fijaciones a los vierte aguas por lado y con un aspecto de verdadera robustez.

Mercedes G Professional 50

En Mercedes dicen, textualmente: “El equipamiento se ha simplificado con respecto al Clase G “normal” con el fin de asegurar su funcionalidad y facilidad de manejo en las exigentes condiciones de trabajo a las que se verá sometido”.

Por otra parte, afirman que: “Las posibilidades de personalización también se han simplificado y a su vez especializado con opciones como un capó reforzado transitable, un suelo de carga en madera con argollas de sujeción, un regulador del régimen del motor, tapicería en símil cuero impermeable o el portón trasero con apertura en dos hojas”.

Todas esas opciones estaban instaladas en la versión que probamos, por lo que su precio se situaba por encima de los 80.000 €.

El valor de las estrellas

Sin duda, las estrellas tienen un valor probado en todos los ámbitos, sin el Sol (la estrella de nuestro sistema solar), no habría vida. En el ejercito, cuantas más estrellas y de más puntas mayor graduación. Cuando decimos de alguien que es una estrella, queremos decir que es alguien destacado y/o importante. Por todo lo anterior, yo estoy dispuesto a dar un valor extra a cualquier todo terreno que lleve una estrella en su parrilla frontal, la larga historia de Mercedes y en este caso concreto, del G, bien lo merece.

Mercedes G Professional 54

La cuestión se plantea, cuando hemos de cuantificar la medida de ese valor extra, de esa estrella en la parrilla, y con el G Professional, como dicen por donde yo vivo, “se han pasado tres pueblos”.

Y no, no voy a confundir valor con precio, algo que como diría Quevedo, es de necios. Es una simple cuestión de que mientras que en Mercedes tienen joyas de valor incalculable (aunque tengan un precio de venta), como el SLS AMG o, metiéndonos en el barro, un G55 AMG, este G Professional no lo es. Es, como la propia marca vende, un todo terreno cuyo “ámbito de utilización se concreta en trabajos y servicios muy específicos para los que el vehículo debe ser una eficaz herramienta más de su trabajo como por ejemplo, servicios de emergencia, bomberos, agentes forestales, cuerpos de seguridad y montajes telefónicos y eléctricos”.

Y doy fe, después de probarlo, que es capaz de cumplir con ese cometido holgadamente…. pero no a 80.000 € de vellón.

Voy a poner dos ejemplos/comparaciones (una odiosa y la otra más), para justificar lo que digo:

Ejemplo/Comparación 1. Un Land Rover Defender 110 SW (que parte de los 33.000 €), cargado de extras y poniéndole dos bloqueos ARB apenas pasa de los 45.000 €. y gustos aparte, no creo que nadie pueda decir que estamos hablando de un mal todo terreno, falto de tradición o de aptitudes.

Ejemplo/Comparación 2. ¿Puede un coche que cuesta 80.000 € necesitar una luz de lectura de mapas, porque algunos de sus mandos/interruptores carecen de luz y de noche no los ves?. La respuesta es NO. Y es no, no tanto por el, en un momento dado, insignificante detalle de tener que gastarte 20 € en una lámpara que te solucione el problema.

Mercedes G Professional 67

La respuesta es no, porque un coche que utiliza un chasis y una carrocería de hace 30 años y del que se han vendido más de 200.000 unidades, ya está híper amortizado; un coche que utiliza motor y cambio de la Sprinter, botoneras de Unimog y mando de luces (sin luz) del modelo militar, es un coche que está hecho de retales, y me da lo mismo que la calidad de estos pueda ser muy buena, no vale (aunque si cueste), 80.000 €. Por muy brillante que sea la estrella que luce en su parrilla.

Su lista de “no equipación” incluye ventanillas manuales, cierre centralizado que te da un infarto al activarlo, gomas del suelo de calidad ínfima, radio CD con altavoces de risa…

Y líbreme Dios de llevar la contraria a todo aquel que esté dispuesto a pagar lo que cuesta, cada uno tiene el derecho de hacer con su dinero lo que le plazca, yo simplemente comparo equipación/prestaciones/precio y me faltan 25-30.000 €. Mucho valor para una estrella.

Todo un G

Dicho lo anterior (si no lo digo, reviento), y si nos olvidamos del precio y nos metemos en faena, no es menos cierto que el G Professional, es todo un Mercedes G.

El potente aspecto de su carrocería cuadrada se ve reforzado en esta versión por la baca, el snorkel o sus neumáticos de campo. Lo mismo sucede cuando accedemos a su interior, y el peso de sus puertas, el metal de la consola donde está la palanca de cambios y las botoneras, la sensación al volante… es de tanque, en marcha, la rumorosidad también…

Mercedes G Professional 83

Circulando a los preceptivos 120 Km./h. velocidad a la que el coche se encuentra verdaderamente cómodo (es capaz de alcanzar con cierta facilidad, su velocidad máxima de 160 Km./h.), el ruido en el interior es “interesante”, aunque no insoportable, sin embargo, esto para mi no deja de ser un defecto insignificante en un coche que ha nacido para ir por el campo, y allí nos dirigimos.

Las pistas en buen estado son las “autopistas” para el G, donde circula en su salsa, con una amortiguación que absorbe los desniveles del terreno a la perfección; si la cosa se complica y los baches se van haciendo más grandes, sigue sin pasar nada, a condición de que adaptemos nuestro ritmo de marcha. Sin duda, estamos donde al coche le gusta estar.

Mercedes G Professional 13

El motor se muestra suficiente en toda condición, y los 400 Nm de par a tan solo 1.600 rpm se ocuparán de sacarnos de cualquier embrollo, eso sí, no podemos esperar reacciones especialmente ágiles (sobre todo en carretera), sus 3 toneladas “en canal”, en cuanto llenemos el depósito y nos montemos dos personas, son kilos suficientes como para calmar cualquier alegría del motor.

Cuando nos ponemos a trialear, aparece otro fallo incomprensible, sus estriberas de aluminio, que habrá a quién le gusten, pero que no tienen sentido en un coche dirigido a estar continuamente en el campo y que viene “pelado” de otros accesorios más interesantes. En las crestas, dichas estriberas se ocupan de dejar en mal lugar el buen recorrido de suspensión que el coche trae de origen, más que suficiente para un uso intenso en campo.

Mercedes G Professional 12

En los cruces de puentes es donde el G demuestra el potencial de sus bloqueos, y atacándolos mal aposta, es divertidísimo ver como el coche se detiene en cuanto una de las ruedas se queda en el aire, accionando el bloqueo central, el coche avanza un poco más, hasta que forzamos el que se quede una rueda de cada eje en el aire, por lo que se vuelve a detener. Nuestra sonrisa va en aumento cuando accionamos el bloqueo trasero, y comprobamos como el G comienza a avanzar hasta superar el cruce de puentes más “pintao” sin inmutarse.

El bloqueo delantero es algo que habitualmente se utiliza muy poco, pero que en un coche de este peso viene muy bien cuando el terreno es especialmente deslizante y, en según que subidas, aún con los bloqueos central y trasero, le cuesta moverse, siendo en ocasiones, el diferencial que le permita superar una situación.

Mercedes G Professional 39

Listo para la acción

Tras varias jornadas metiendo al coche por todo tipo de terrenos, entiendes el porqué de la buena fama, ganada a pulso por este coche. A diferencia de otros muchos, no necesita nada para ser 100% operativo en campo.

El desagüe en el suelo, para poderlo lavar a manga después de volver del barro, la fortaleza de su chasis, su sistema de tracción, el gancho de arrastre delantero, su robustez general, son detalles que hacen del G (acrónimo de la palabra alemana que denota el vehículo todo terreno o Geländewagen), uno de los todo terrenos más capaces del mercado tal y como sale de la cadena de montaje.

Un coche, que sin duda llenará de satisfacción a sus propietarios, que no le teme a los trabajos más duros, un coche que, sin duda, está listo para la acción.

El único pero que le pongo, es que no me imagino a Telefónica, Endesa o Gas Natural, por poner solo unos ejemplos, pagando por este coche lo que la marca pide por él, para realizar unas labores que, en cualquier caso, van a realizar vehículos de la competencia igual de bien por la mitad de ese dinero.

Comentarios

Deja un comentario

Connect with Facebook




Más en Pruebas 4x4
Prueba Range Rover Evoque sD4 2.2 190 CV 4WD Dynamic

Toda una declaración de intenciones es la que parece traer en sus entrañas este nuevo Range, que supone un verdadero...

Cerrar